Camino a ninguna parte en especial las combis corren haciendo la bulla ritual navideña de Lima, escuchas claramente “Hay jíbaros que al llegar/ de los Estados Unidos” pero lo demás se pierde en la vorágine de esta ciudad que incluso ahora, vomita pasajeros por esa garganta llamada Avenida Abancay. Estás aquí, así que todo está arruinado, ¿Es hora de buscar culpables? ¿De hacer el inventario de las naves? Una a una se han quemado las hojas de este almanaque, pero a pesar de esa distancia, solo bastó el guiño de tu voz para invocarme.
Nunca he dicho que sea una persona difícil de convencer, arrastrado por el humo de lo que fue, me escondo en esta coartada de sospechoso habitual.
Cegado por mis propias excusas tropiezo. Me apoyo como borracho frente al urinario, casi arrodillado ante tu silencioso interrogatorio. Me atraganto en el esfuerzo por respirar y ocultar la desnudez de esta culpa con la que me adornas. Como hacen los gatos con la oscuridad, me apago por un momento hasta aclimatarme al cinismo; solo entonces encuentro la fuerza para comenzar una mentira.
— ¿Qué mierda intentas? —me espetas. Te están esperando, lárgate. Ya tendré tiempo para ti después.
Trastabillando me alejo, el hecho es que nunca te he podido encarar sin concederte el poder, esta especie de gusto adquirido, como de aceitunas negras, me señala, una pista vacía me aleja del centro, pero no de la bulla. Con los dedos aún temblorosos saco la cajetilla y me dispongo a fumar el primero del día.
— Fumar es dañino para la salud — se lee en el empaque. Me río despacio, mientras mis ojos me indican que el cielo de Lima es tan gris que difícilmente uno pierde de vista esa enorme invitación a fumar. “Dañino para la salud…” Repito mecánicamente ¿Vas a cuidarte?
Concluyo que no.
Meto la mano a la casaca para sacar el encendedor y encuentro un espejo redondo en su lugar. Ahora llevo un espejo siempre, para no olvidar quien soy… Una persona que no reconozco me sonríe de vuelta…
Estoy llegando a Leticia, no hay bulla, es decir, hay, pero no suficiente, puedo oír dispersa (Eso creo) el resto de la canción “Ellos miran a sus amigos / con aire de superioridad”, era así ¿No? De pronto las sirenas. Es Diciembre y debería hacer calor, pero eso no evita que empiece la garúa, es lo más parecido a la nieve que Lima puede producir. Me agacho a ser bendecido por esas gotas, y me pregunto si estarás haciendo lo mismo.
Ya más cerca los escucho “¡Agarren a ese!” con parsimonia saco mi billetera, la extiendo hacia los brazos que se me acercan y contesto:
¡Fuera conchatumadre, yo soy terna!
¿Estoy seguro de que así terminaba la canción? Creo que había otra que decía “Esta navidad. ¡Vamos a gozar!” |