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Uno (el motoquero)

De un salto el joven piloto se montó en la lujosa moto. Era blanca, japonesa como una Katana, kawasaky 850, toda tatuada de trazos orientales, de colores rojos plateados y azules como el cielo de un animé japonés. Montado en ella no se dió ni cuenta cuando la máquina comenzó a bramar y ya estaba metido en su propia road movie; echando carreras con los ferraris rojos en la carretera, mientras todas las chicas que comían dulce de algodón se morían por él a un costado de la verma. Con su casaca de jeans con apliqués conducía una moto que sonaba como helicóptero y que se movía de allá para acá como una cuna. De fondo una música de carretera. Arriba de la moto pistera anduvo por desiertos, playas y montañas; adelantó a cuanta cosa que tuviera ruedas, y todo en apenas tres minutos, hasta que la maquinita se detuvo. Mami que estaba a un costado del carrusel de bólidos con una dulzura inconmensurable se apresuró en introducir de nuevo otra ficha. Mucha gente circulaba por el supermercado. En una mano su madre llevaba cartera y globos y en la otra sostenía un jockey de bob esponja y una manzana confitada a medio comer que era suya, por eso mami demoró más de lo habitual esta vez en achuntarle a la ranura de las fichas.

Antes que la moto de juguete comenzara otra vez a sacudirse, el niño vio que mami le gritaba desesperada para que se afirmara bien. De nuevo música y otro fantástico viaje, pero esta vez por las dunas del planeta Namecuseí, hogar de Pícoro Dai ma Kú, esquivando naves espaciales y proyectiles lanzados desde la nave nodriza. Tres minutos más de acción transcurrieron a todo ritmo en el pasillo central del recinto con aire acondicionado.


Dos (Oscar al mejor actor)

En la mesa una paila grande repleta de huevos revueltos con cebolla humea como chimenea; hay también una panera dispuesta para cinco y una tetera recién hervida tapada por la mantequilla artesanal. Alrededor de ella los tres hermanos más sus padres se aprestan a tomar las onces como todos los días. El ambiente entre los pequeños es tenso. Algo sucedió mientras jugaban en la tarde después del almuerzo y está a punto de destaparse. En la radio suena Green Day, banda del gusto de mamá. Entre sorbetes de té y sonido de vajilla los hermanos se miran de reojo preocupados. Catalina la hermana menor está a punto de delatarlos. Infructuosamente los cómplices le ofrecen a la niña el dulce empolvado con más manjar de todos los que hay en la mesa con tal de comprar su silencio, sin embargo no hay caso, la Catalina hablará, de eso están seguros y por tal razón ya tienen preparado el plan B. Los padres por su lado, sostienen una animada conversación de adultos. De vez en cuando la interrumpen para preparar los panes de los niños. La tarde está aun con algo de sol y afuera los gorriones cantan amontonados. Avanza la merienda y los nervios comienzan a relajarse conforme pasan los minutos. Papá se ríe con las morisquetas de los niños, mamá tararea mientras mastica una marraqueta; pero de pronto y de la nada, la niña lanza un sonoro grito en medio del desorden:

- '¡¡¡El Joaco le prendió fuego a la arenitaaa!!!!'.

Demás está decir que 'arenita' era la perra de la familia. Por eso un silencio sepulcral irrumpió luego de la denuncia. Demás está decir también que atreverse a jugar con fuego en casa era considerado un crimen de lesa humanidad. Y ni hablar de la cara que pusieron los hermanos. Hablar de pánico era poco. El rostro deforme del padre y el grito desmesurado de la madre adornan el nuevo cuadro en la mesa. La Cata sonríe su venganza dulce.

De pronto el otro hemano (que es más chico) cae de la mesa atragantado con un pedazo de pan y todos corren en su auxilio. Mamá se asusta y papá pega un salto, lo agarra y le mete el dedo en la boca para despejarle las vías respiratorias. El niño vuelve a estar bien, sin embargo entra en shock. El llanto desesperado del Dante se deja sentir en la mesa. Su cara luce alterada y llena de lágrimas. Su dolor estremece a todos, incluso a la Catalina que ya comienza a sentirse culpable. Abruptamente la merienda termina con todos preocupados por la salud del niño....

Entrada la noche Joaquín duerme tranquilo como un lirón. De pronto algo interrumpe su sueno, es el Dante con la cara llena de risa que viene a cobrar su empolvado de manjar...Un choque de manos se deja escuchar en la penumbra de la habitación. Afuera en el patio los aullidos de dolor de la perra no cesan.


Tres (planeta globoflexia)

El Punto de encuentro es una casa, un segundo piso en las afueras de Madrid. Por la ventana se ve un muro de ladrillo, nada más (eso en la ventana de la habitación), por la del salón se ve un tejado y una carretera. En la habitación es donde se realizan las visitas de los niños con sus padres. Según entras a la derecha hay una cama azul llena de cojines de colores, de frente una mesa chiquita (para niños) azul cielo, y cuatro sillitas (también para niños) de colores. En el suelo hay una alfombra que simula una pista de coches y a la izquierda una especie de baldas llenas de juguetes, están colocados por edades, de forma que si no alcanzas a la balda el juguete no es adecuado para tu edad. Hay muchos peluches de animales y muñecos que son como bebes. El resto son jueguetes típicos de construcción, coches, cuentos de tacto, marionetas, pinturas, plastilina... en las paredes están colgados los dibujos que regalan los niños, y siempre hay algún pañal de algún padre despistao que olvidó tirarlo. A los pies de la cama un futbolin grande.

Es de mañana y en el centro de la habitación la tía María José infla con sus niños, un montón de globos que parecen longanizas por su forma. Los hay rojos, azules, naranjas, verdes, salmones, y blancos. Los niños soplan y soplan mientras amontonan en un rincón los que ya están inflados. Es el casamiento de la osa con el oso, por eso todos hincados se concentran en los preparativos. Todos soplan y soplan junto a la tía.

Las figuras que la tía hace mientras los niños inflan, van desde muñecos (pato donald, micky, pluto, osos, perros, pantera rosa...) hasta juguetes (espadas, antifaces, gorros, lanzas, juegos de habilidad, flores...), de más está decir que todos estaban invitados a la boda de los globitos.

Cuando todo queda listo comienza la ceremonia nupcial. Por el piso de madera camina radiante la novia que es un globo blanco con forma de osa. Los niños felices despliegan todo su animismo en la escena y la tía con voz de títere hace el relato de la historia. Los demás globos forman un pasillo para el tránsito de los novios. Un globo jirafa hace pucheros para aguantarse el llanto por la emoción. Es la tía de la novia. Más atrás avanza engalanado el novio oso que es un globo verde, tan verde como las espinacas. En el centro del altar los espera el sacerdote, un globo gordo y brilloso. Los niños son partícipes del cuento también. Lanzan risotadas y gritan ansiosos.

Vino la abuela del novio, también sus primos y algunos amigos. Todos están emocionados por tan magnífico enlace. Todo es tan divertido que hasta ahí, ninguno se ha quedao dormío. Los niñas sueñan con vestido blanco de encajes y cola laaaarga; los niños esperan ansiosos que la ceremonia termine para poder comer los pasteles que hay dispuestos y beber cuanto antes la coca cola.

Al final, cuando los novios están a punto de besarse y una vez hecha la declaración de que ya eran marido y mujer, el nudo del globo novio se desató intempestivamente por quedar mal hecho. Impávidos quedaron lo niños y los globos invitados al ver al oso verde volar alocadamente por la habitación mientras se desinflaba. La novia (que ahora era viuda) lanzó un alarido mientras su ex marido desaparecía lanzando un desesperado grito: '¡¡¡ñññññeeeeeeeeeeeeeeeee, ppprrrrsss,. ññññeeeeeeee!!!!!

Al terminar el día en el kindergarden, las risas de las niñas y niños se oyeron alborotadas mientras la tía María José borraba la pizarra y oia sonar la campana que anunciaba el fin de la jornada.

Texto agregado el 16-10-2004, y leído por 1460 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
06-07-2012 Fabulosos, sin adulación dicho. Sí, señor! shou
03-11-2004 Mi estimado señor, ante ud me quito el sombrero, que barabaro que calidad en la narracion. Saluditos...Su eterna admiradora edith23
20-10-2004 Ese tu narrar como dándole al lector la oportunidad de parecer ser él en persona el que ve, crea, descubre, construye el ambiente, la escena, los diálogos...en esa especie de tiempos paralelos, dobletes del tiempo. Gran conocimiento (tal vez la experiencia) de las situaciones familiares, filiales, recreativas, muy marcadas (velada y justificadamente criticadas) por el "mal del consumo. Acierto sumo, desde el punto de vista imaginativo y educacional, del juego "fantástico" de los globos. azulada
19-10-2004 jejejejeje!!! Ternura para grandes con protagonistas peques. anemona
17-10-2004 Estoy con Yoria, excelentes¡¡. Llenas de la ternura y la magia que rodea a los niños, reflejana la perfección la forma en que se desarrolla la fantasía en sus mentes. Me quedo con el segundo que te arranca la risa de cuajo imaginando a esos tres pequeños, además de lo logradísima que está la escena, se puede ver. Por supuesto el tercero no tiene desperdicio, fantásticos. burbuja
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