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Digitó con dedos temblorosos su clave en uno de sus nick. Tenía tres por varias razones.

El primero: su nick oficial. Había comenzado con el tímidamente en la página de cuenteros. Había colocado de nombre un pseúdónimo porque temía que sus conocidos y parientes por casualidad leyeran lo que escribía. Su abuela Amelia por ejemplo con su famoso cursito de computación del Programa de Adultos Mayores en la municipalidad. Lo hallaba tan personal. Posteriormente y con más seguridad ya que varios habían celebrado sus escritos, había colocado su verdadero nombre y se sentía orgullosa de ello. Salía en el google a vista y paciencia de quien buscara su nombre por internet. Eso lo hacía un peligro, ahora se daba cuenta. Todo se transformaba en algo personal, que ponía en juego su vida.

El segundo nick lo había iniciado para expresar sus poesías eróticas y como la palabra lo dice terminaron siendo sentidos poemas de amor a otro cuentero que le había llegado al alma. Este estaba descartado, porque era un hombre maravilloso. Su foto lo delataba: una tímida sonrisa, unos ojos castaños soñadores, un cuerpo de deportista y abrazado a su hermoso perro labrador de extraño color castaño. Ambos increíblemente amigables e inofensivos. Inofensivos? Aun estaba preguntándose qué había pasado aquel fin de semana en la playa en la casa prestada por unos amigos. Mirasol había sido el escenario. Era sábado y llegaron como a las 11 de la mañana. Pasearon por el acantilado con la playa de arena dorada al fondo, el mar ese día se veía verdoso. Una maravilla. Altazor corría por todos lados molestando a Plumilla, quien caminaba soberbia y lo miraba con desprecio.

Eduardo y ella hablaban como siempre, de lo humano, lo divino, lo político, lo literario. Ella miraba y escuchaba a ese hombre y se acordaba de los hindúes porque realmente sentía el fuego y la humedad del primer chacra como ascendía por los siguientes como una columna vertebral hasta llegar al corazón y a la coronilla. Se fueron a almorzar, cocinaron juntos y entre comentarios y risas se besaron un par de veces. Quedó vino tinto del almuerzo y se lo siguieron conversando. Altazor y Plumilla amigos por primera vez dormían uno cerca del otro a pata suelta. Echados en el sofá comenzaron a abrazarse en forma más enjundiosa y cuando ya había que empezar a tomar decisiones de protección, intespectivamente Eduardo se levantó:

- Tengo mucho calor, se explicó. Se fue al baño y comenzó a sonar el ruido del agua de la ducha.

Alejandra quedó helada, la verdad furiosa, compasiva, caliente y helada. Que cresta le pasa a este tipo. Tan fea estoy? Los 28 años que asquerosamente la acercaban a los treinta y los dos años sin pololo se le vinieron de golpe. Comenzó a repasar las posibles razones: ¿Tiene una disfunción eréctil, no tiene clara su inclinación sexual, es virgen o célibe hace mucho, tuvo un trauma sexual en la niñez, su religión se lo prohibe, tiene novia y le bajaron las culpas?. Luego de la revisión exahustiva de las posibilidades concluyó que no sabía y que definitivamente las mujeres no estaban preparadas culturalmente para que los hombres huyeran como cervatillos asustados.
Atragantada como estaba le preguntó:

- ¿estás bien? le salió una vocesita.

- No te preocupes, sonó muy calmado. Estoy pensando que sería bueno sacar a pasear a Altazor y que más tarde saludemos a unos tíos que viven en Cartagena, son los dos poetas. ¿No te he hablado de ellos?

Alejandra al escucharlo tan campante quería llorar, pegarle, abrazarlo como una madre. No, más que todo quería salir corriendo; Agarró a Plumilla, quien la apoyó absolutamente, su kia pop, y se las emplumó para Santiago. No hubo más poemas mutuos, ni recados afectuosos en el Libro de Visitas. No hubo explicaciones. Hace dos meses ya de eso. Antes de que empezaran las llamadas...

...continuará

Texto agregado el 22-10-2004, y leído por 324 visitantes. (11 votos)


Lectores Opinan
29-08-2006 Altazor un nombre estupendo para acompañar a una narradora que describe con sensibilidad y de cara al mar y a sus verdades...hay que seguir... aukisa
27-07-2005 Esto está muy bueno y seductor. Creo que iré a practicar mis mantras y a ducharme para tranquilizarme antes de seguir con la segunda parte. Newen
06-11-2004 Bonito texto. Lleno de ternura, de dudas, de enojo. Me gusta. bartlebymex
01-11-2004 que sigua!!!! espartako
28-10-2004 Voy por el resto... (2do) tiamatvampire
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