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Inicio / Cuenteros Locales / GUI / La espeluznante visita de la bella joven (Un cuento de Terror) Parte II de III

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Resumen: Williams es un padre aprensivo que adora a su hijo y ahora, siendo este todo un hombre, esa relación se mantiene. Todo cambia cuando una bella chica hace su misteriosa aparición en la vida del chico y ese breve momento es suficiente para perturbarlo. El padre busca por todos los medios recuperar a su retoño y para ello sabe que debe encontrar a esa chica, que ha desaparecido de la misma misteriosa forma en que se presentó...

Williams, preocupado por el declive de su regalón, intentó distraer al muchacho con diversas actividades, pero el mutismo de Richard, su desgano y su evidente pérdida de motivación, parecían agudizarse con cada día que transcurría. El asunto llegó a tal extremo que el joven cayó postrado en cama, sin fuerzas y sin ganas aparentes de vivir. Los médicos no encontraron nada anormal, salvo una ligera anemia que podía revertirse con los medicamentos adecuados.

Entre nebulosas, le pareció a Richard visualizar el bello rostro de Thana. Era un ensueño, la imaginación, que afiebrada, le jugaba una travesura. Alzó su brazo enflaquecido para acariciar aquel rostro angelical, pero ella, con una juguetona sonrisa entre sus labios, le dijo que tuviese paciencia porque en breve estarían juntos para nunca más separarse.

¿Quién era esa extraña chica que aparecía y desaparecía a voluntad? Williams, apelando a todo para encontrar una explicación que además le devolviese la salud a su hijo, acudió donde una mujer que presumía de saber los arcanos secretos de la humanidad. Laura Thompson se llamaba y se trataba de una mujer baja y delgada que barajaba las cartas del Tarot con una destreza envidiable y que revolvía huesos en medio de la ceniza buscando respuestas que al común de los mortales les estaban vedadas. Laura le preguntó a Williams si tenía alguna fotografía de la chica. Williams movió desganadamente su cabeza y dijo que muchos la habían visto, entre ellos su hijo, pero él personalmente no la conocía. La mujer extrajo un inmenso libraco de sus empolvados anaqueles y comenzó a buscar referencias con respecto a apariciones colectivas. Con sus dedos largos y ágiles repasó el índice de aquel voluminoso tomo, hasta dar con un tema que pareció interesarle.

“Muchas apariciones son producto de la imaginación, pero algunas se materializan mediante conjuros invocados por algunos novicios que no saben después desanudar sus hechizos. Es notable aquella aparición de una mujer ocurrida en 1759 en la ciudad de XXXX, visualizada por cientos de personas, muchas de ellas fallecidas en los meses siguientes.”

La mujer se pasó la mano por sus ojos en un gesto de concentración. Williams se aterró al escuchar aquella frase siniestra: …visualizada por cientos de personas, muchas de ellas fallecidas en los meses siguientes. Recordó con espanto que la muchacha había sido vista en todos aquellos lugares en los cuales rondaba la muerte. ¡Y Richard, su Richard había conversado con ella y ahora languidecía tal si quisiera dejarse morir! La mujer comenzó a escudriñar en sus huesos y muy pronto, su voz carrasposa, que delataba a una mujer fumadora, dijo: -Al parecer alguien ha intentado desentrañar un misterio inviolable y con ello ha invocado a esta mujer que –ni Dios lo quiera- puede ser…¡Ay Dios!
El hombre, demasiado ansioso, la conminó a seguir.
-¿Quién, quien puede ser? ¡Hable por favor!
-Ojalá me equivoque pero puede ser…la mensajera de la muerte.

A Williams se le erizó el cabello.

Transcurrieron varios meses antes que una sucesión de fallecimientos amenazara con despoblar aquella ciudad. Casualmente, muchos de aquellos occisos estuvieron en el lugar en donde se había aparecido la extraña chica. Richard, entretanto, parecía haber recuperado en parte su salud, si bien la imagen de Thana seguía rondando en su mente. Williams se devanaba los sesos por encontrar a ese que había anudado algún hechizo transformándose aquello en una caja de Pandora y que al ser abiertas sus arcanas fauces había esparcido la muerte por doquier. Concurrió una y otra vez donde Laura Thompson, acuciándola para que descubriera a ese que ahora ponía en jaque la vida de su retoño.
La mujer le miraba con sus ojos extraños, realizaba sus pases, consultaba sus volúmenes pero nada sacaba en limpio.


( Se acerca el final de este cuento y hasta es probable que ni quienes lean esto sobrevivan al espanto)

Texto agregado el 14-11-2004, y leído por 211 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
15-11-2004 ¡¡Que miedo!! Pero...seguiré leyendo...porque este cuento es de lo mejor que he leido, jejejejeje, por si acaso, lego todos mis bienes a.... yoria
 
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