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Inicio / Cuenteros Locales / awamarina / Los secretos nunca descubiertos

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En aquella ciudad desde que tengo conciencia, desde que recuerdo siemrpe han hablado de secretos, de fantasmas y demonios.

Ha habido cosas que nunca se han podido hacer, colores que no se pueden llevar, nombres impronunciables.

Desde mi más temprana infancia siempre vivi rodeada de personas temerosas y extremadamente religiosas que prohibían, prohibían casi todo.

Jamás llegó a la aldea ningún extranjero y jamás nadie llegó más allá del lago, desde el que se podía ver un bosque.
El bosque encantado era el nombre que se le pusó.Nadie nunca lo había cruzado porque estaba prohibido pasar de él.

En aquella aldea había de todo, comida, ropa, cosas materiales, envidias, celos, rencores, amores, etc.
No existia el dinero, se usaba el trueque.Cada uno teniamos un oficio.

Eramos libres pero en el fondo eramos esclavos de nuestros miedos y nuestras creencias.
Los más ancianos formaban un consejo y a ellos se les consultaba todo y cualquier decisión debia ser aprobada por ellos.

Nuestra comunidad se regia como cualquier otra.Había familias, solteros, casados, viudos,etc.
Los jovenes se enamoraban y se unían en matrimonio.
Como en cualquier aldealos jovenes eran los que desafiaban lo establecido.

Se repelanteaban todo, ni tan siquiera el pánico que se les había instalado en el alma era freno suficiente para dominar los deseos de conocimiento.
Nunca encontrarás flores de color morado, ese color era maligno, estaba prohibido; atraía a los fantasmas según los ancianos del consejo.
Ella los desafiaba a todos, llevando un pañuelo de ese color.
El castigo era quemar o enterrar lo que tuviese ese color.Y a la persona que lo hiciese se la encerraba en la habitación del silencio.

En aquella habitación no había nada más que una ventana,luz y una mecedora.
Se la llamaba a la habitación el castigo del silencio.Estaba acostumbrada a esa habitación, había pasado muchas horas allí.

Cuando laila terminó el castigo volvió al mundo, yaico estaba trabajando cuando la vió.Ella se acercó a él y le preguntó que tal estaba, él asintió afirmativamente con la cabeza.

Ella se acercó más y le dijo ¿porqué un día dejaste de bailar conmigo? ¿porqué nunca dices lo que piensas? ¿Porqué siempre andas por donde yo estoy?.

Yaico la miró y no dijo nada.Ella le insistió increpandole.
Él dijo: laila sino habló es porque no tengo nada que decir que superé lo hermoso del silencio.
Si siempre estoy cerca de donde tu estas es porque tengo miedo a que te suceda algo malo.

A veces no hago cosas que me muero por hacer, por eso no bailó contigo porque no se si después podré volver a alejarme otra vez.
Y me calló lo que pienso por que tengo miedo a saber que es lo que tu piensas.

Le acaricíé la mejilla con mi mano derecha y él me abrazó.Una lágrima rodó por mi mejilla.
Apartir de ese momento nos hicimos novios.Yaico pidió mi mano a mi madre y ella se la concedió.

Un atardecer sentados frente al lago yaico me preguntó porque me empeñaba en contradecir al consejo, que con ello aumentaba el miedo de los demás.
Giré mi cabeza, lo miré fijamente y le contesté: por que se que trás ese bosque no existe ningunos fantasmas ni nada que no sea tan real como todos nosotros.

¿Como estas tan segura?- me preguntó.
Porque puedo leer lo que piensan y verlo reflejado en sus ojos-le respondí.
Por eso mañana voy a pasar esa frontera y luego regresaré para que todos vean que no hay nada malo, que son papanatas-le dije.

Me rogó que no lo hiciera, me lo suplicó de rodillas y cuando se dió cuenta que no podia disuadirme, me apoyo incondicionalmente.

Salí hacía el bosque, comencé a caminar hacía él mientras escuchaba a mis espaldas todo tipo de comentarios.
Me giré y les dije: os demostraré que todo lo que dicen son cuentos de viejas, que nadie nos acecha por llevar o no un color-les dije.

Miré a los mienbros del consejo y les dije: vosotros sabeís que lo que digo es cierto, que no existen esos fantasmas que tanto temen.El porque os empeñais en fomentar esos miedos no lo se, pero me voy a casar y no quiero que los niños que vengan ni los que ya viven aqui esten siempre viviendo en el pánico.
Sois vosotros los que no me dejais otra opción, asi que tendré que hacerlo asi y segui caminando.

Yaico se quedó al pie de los árboles esperando que regresará.
Pasé la noche bajo un toldo en mitad del bosque.Se oían los ruidos propios de la arboleda, los de los animales y la brisa de los árboles.

Al amancecer prosegui mi camino y pasado el mediodía sali de aquel bosque, encontré una pradera inmensa llena de flores de mil colores.
Había caballos salvajes galopando.

Caminé un poco más y encontré una aldea pequeña.Entre en ella y vi a la gente de la aldea.
Me rpegutnaron de donde venia y yo les respondí que del norte.
Por primera vez vi lo que era el dinero, vi tiendas de telas, una cantina, una tienda de comida y otras de regalos.

Quise llevarme regalos para los niños pero no tenia dinero.El señor de la tienda y su esposa me dijeron que mi colgante era de un mineral muy apreciado, asi que le dije que se lo daba si me permitia llevarme cosas.
Ellos accedieron gustosos y me ofrecieron una cama para pasar la noche.

A la mañana siguiente recogi todo lo que esos amables aldeanos me dejaron llevarme: telas, caramelos, juguetes y algunas otras cosas.
Salí para mi aldea, pero llegó la noche y todavia no había llegado siquiera al bosque, me había retrasado asi que decidi pasar alli la noche.

A la mañana siguiente continué mi viaje, cuando aún no era mediodía me sobresalto el ruido de ramas y sonidos léjanos.
Cogi un palo del suelo entre mis manos para defenderme si es que me era necesario.
De pronto de entre las ramas vi asomar la cara de yaico y respiré aliviada, trás el estaba mi madre.

¿Que haceis aqui?-les pregunté.
Estabamos preocupados por ti-respondieron a la vez.
Pero si le teneis pánico a pasar del bosque, a todo lo prohibido-les contesté.

Se lo tengo pero más pánico le tengo a perderte y me abrazó con fuerza.
Mi madre me besó; su cuerpo temblaba.Entendi el amor de una madre hacía sus hijos, le hace superar todos sus miedos.

Llegamos a la aldea al anochecer, todos nos esperaban con el miedo en el cuerpo.
Una vez llegamos conté mi viaje a todos, incluidos los del consejo.

Apartir de ese día todo cambio un poco en aquella aldea.
Los miedos se fueron apagando, de eso se encargaron los niños y el tiempo.
A los que por cierto les encantaron los juguetes.

Ellos enterraron los miedos e hicieron florecer las esperanzas, que casualmente brotaron un un color morado intenso.................

Texto agregado el 07-12-2004, y leído por 196 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
11-12-2004 Paparruchadas, yo sé que más alllá del bosque viven fantasmas ¿Que porqué lo sé? Por que yo soy un FRAN-tasma. Bromas de lado, me ha gustado leerlo. Está bien que pueda haber gente que rompa las reglas establecidas arriesgando la propia piel en ello para que otra personas puedan vivir mejor y mas tranquilos. Lo que no me ha quedado claro es por qué el consejo no quería que nadie supiese la verdad. Un saludo de SOL-O-LUNA
10-12-2004 Me gustó. orlandoteran
 
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