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El señor Franco entro en su oficina, era pequeña y calurosa, el estaba gordo y olía mal pero era el jefe y nadie decía nada.
Tenia una ulcera que se esforzaba por ignorar y la calvicie avanzaba implacable, este mundo no habia sido muy generoso con el, bueno, mas bien, fue bastante sádico, de chico era gordo y tenia aparatos en los dientes, ahora era gordo, feo y tenia los dientes torcidos.
Pero lo que le negaron en belleza se lo pagaron en velocidad para los negocios, ambición y entrega total en la fe de que esta vida era una mierda pero que con plata podía ser una mierda soportable.
Disfrutaba de su soledad y el orden en todos los aspectos de la vida, rayando en lo insano y cuando quería mojar el biscocho, bueno, la guita es el afrodisíaco más poderoso de todos.
“Y Vero ahí, puta de mierda, ahí, siempre atrás de algún billete, PUTA de mierda.
Ese era el asunto a arreglar, ese era el puto punto en el cual la semana se volvió desincronizada, pagando taxis para seguirla, y transpirar y morderse las uñas y ella sonriendo con ese pendejo boludo, haciéndose la putita, planeando ir por mas de lo que el le podía dar, estaba tan equivocada. Vero, putita, estas pifiando mi amor, estas jodiendola
Estas, estas… ¡¡¡¡HIJA DE MIL PUTA, PUTA, PUTA, PUTAAAA!!!!”
Tenia que calmarse, la solución lo requería, calmarse, hacerse una paja o chuparse un dedo, CALMARSE, el era el jefe, ella era su putita y el era un pendejo malcriado por papi.
“Sincronizar” se dijo, era la palabra mágica “Sincronización y orden” le pego una pitada al cigarrillo y sintió esa conexión con su mundo invisible y ordenado, donde la gente no cagaba nunca y las chicas eran ciegas.
Se sentó en el sillón frente a la ventana y pensó en trivialidades, pensaba en todo lo que debía hacer y en todo lo que no había hecho, pensaba en lo molesto que se volvería ese sillón en 15 minutos, cuero y calor es una mierda de combinación.
Apago el cigarrillo a medio fumar y llamo a su secretaria, le hablo mal pero tampoco importaba.
- ¡Vero! ¡Hace pasar de una ves a Alex!
Prácticamente al instante la puerta se abrió, eso lo tranquilizo un poco, amaba la sincronización y hoy era por demás necesaria.
Alex se paro enfrente del escritorio, estaba transpirando y la corbata le quedaba espantosa, no disimulaba en nada toda su estupidez.
Era alto y flaco, tenía diecinueve años pero después de escucharlo hablar un par de minutos uno presentía que era poco lo que habia aprendido en todo ese tiempo y llegaba a la conclusión de que la fecha en el documento era un simple error de imprenta.
Todo lo que llevaba puesto era lo mejor de lo mejor, traje a medida, corbata europea, anteojos Bech oil, zapatos lustrosos. Sin embargo nada parecía encajar, el traje caía como una especie de trapo que alguien olvido en un mostrador, el nudo en la corbata era un espanto de epilepsia e inutilidad, los anteojos se le resbalaban todo el tiempo y estaban rayados y marcados con los dedos de tanto subírselos, los zapatos asomaban desproporcionados y de mal gusto, en conclusión, un mamarracho con dinero, pero mamarracho al fin.
- Sentate de una ves.
No grito, no era necesario, el pibe estaba aterrado y todavía le quedaban sorpresas.
Lo observo moviéndose, era tan desagradable con esos granos en la cara y el sudor y la colonia barata, odiaba cada rasgo de su cara, odiaba toda su juventud, odiaba su futuro asegurado, odiaba volverse viejo.
- Tengo un problemita Alex, un detalle insignificante del cual estoy seguro sos algo responsable.
Alex abría los ojos como platos y martillaba sus dedos en el escritorio, era un ruido molesto, como de ratas en el ropero.
- Bueno, en realidad creo que sos el único responsable, ¿O no?
Silencio y pasitos de ratas, olor a miedo y ozono. “Te tengo hijo de puta, esta ves te tengo”
- Yo… he, n-n-n-no s-s-se de q-q-q-ue esta habl-ando… heee, yo, no seee… heee…
Era el hijo de puta mas idiota de la tierra, era una basurita en el ojo desde hace un mes
“Te tengo hijo de puta” se dijo el señor Franco una ves mas.
- ¿Así que no sabes de que estoy hablando? ¡¿Así que no sabes he?!
- No… heeee, n-n-no, no… yo, es-te…
- ¡Mira hijo de puta yo te voy a decir de que estoy hablando! ¡Estoy hablando del auto de la compañía! ¡De eso estoy hablando! ¡Del puto auto de la compañía que hiciste mierda ayer! ¡De eso hijo de mil puta! ¡De eso! ¡DE ESO!
Realmente sonaba muy furioso, pero por dentro era calma, ensayo, preparación, el tipo era un profesional del miedo, por algo era el jefe, ¡¡EL JEFE!!
- Ahora espero que tu papi tenga una solución para esto, realmente lo espero, porque si no vas a tener grandes problemas, MMMMuy grandes problemas.
- Pero, pero, pero y-y-y-yoo…
- Manejando a las 12:00 de la noche con el auto de la compañía y encima borracho y con un poco de merca, estas jodido nene, estas hasta las bolas ¡¡NENE!!
En realidad nada de esto era muy cierto, lo de el auto de la compañía si, pero borracho o con drogas, por favor, el pibe apenas si podía tomar un vaso de sidra sin marearse, eso era su trabajo, su venganza su “Adiós y vuelva pronto” profesional y sádico.
“Es lo que se paga cuando intentas cogerte a la secretaria chupa pijas del jefe nene, es lo que se paga” pensó el señor Franco y ese era todo el meollo del asunto, una concha un par de tetas y un lindo culito educado.
Por menos se habían arruinado otras vidas, es solo una cuestión de suerte de que lado de la mecha estés.
- Yo le juro, l-l-l-l ee juro que, que, que, iba a realiz-z-z-zara un viaje de u-u-uuna venta
na-na-n-a da massss q-q-q-que ee—e-ee-e-sss…
- ¡Callate tartamudo y la reputa que te parió! ¡Callate de una puta ves!
Era irritante escucharlo hablar y cuanto más nervioso se ponía más como el culo hablaba y esto era mucho para el señor Franco, estaba puramente enfurecido, se levanto con mucha mas agilidad de la que se espera para un tipo de su edad y le pego un sopapo detrás de la oreja, Alex comenzó a sollozar y moquear, esto lo enojo más aun y de una patada lo tiro de la silla, callo como un peso muerto y se quedo llorando todo retorcido en el suelo ensuciándole la alfombra de mocos y pelotudes.
- ¡Hijo de puta! ¡Hijo de puta! ¡Vos y tu viejo! ¡Hijos de puta!
Y comenzó a patearlo de nuevo, era todo furia y asco, lo odiaba, tocar a su putita, TOCAR A SUUUUUU PUTITA!!!
Volvió al sillón de cuero, fue una gran batalla mental, una parte de el lo quería matar ahí nomás, pero la otra, la profesional venció, encendió otro cigarrillo y se quedo mirando la ventana.
Igual era irritante escucharlo, llorando y moqueando como el pendejo de mierda que era,
“tocar a mi putita” se volvió a repetir.
- Levántate, ¡Levántate maricón de mierda!
Alex lo hizo, lo había dejado bastante destrozado y la cara de idiota parecía ahora más idiota.
- Vamos a arreglar esto rápido nene, ¿Si? ¿Queres que lo arreglemos o queres que le diga a tu papi lo que la policía encontró en el auto?, el auto, obviamente que es de la compañía y para el cual no tenías ningún permiso de usar fuera de nuestro horario. Podrías terminar preso Alex, y ahí, ni tu papi con toda la guita te puede salvar, te van a romper el culo por turnos, vas a ser la putita de todos.
Alex lloraba y se le caían los mocos en la corbata, tenia miedo, miedo de la cárcel y miedo de Franco que tenia una mirada como de agujeros negros, como de payaso acecino.
- Q-q-q-q-q-quie-er-o arreg-g-g-glar-lo r-r-r-r-rap-p-p-p-ppido…
- Eso esta bien, eso es lo que quiero escuchar.
Ya no lo soportaba más, quería terminar con esto de una ves, un minuto más y comenzaría a golpearlo de nuevo (tocar a SU putitaaaaa) y temía no poder parar.
- Lo que vamos a hacer es no decirle nada a nadie, pero nada de nada de nada ¿si?
- S-s-s…
No espero a que terminara y continúo.
- Vos por supuesto que te vas, pero no te preocupes tu papi ya te va a encontrar algún trabajo nuevo, papi sabe complacer a su pendejo malcriado.
- B-b-b-bu-bue…
- Te juro que si no te callas te rompo el culo con esta abrochadora.
Alex miro el aparato junto a la mano de Franco y creyó de todo corazón que lo podía hacer.
- Entonces vos te vas, nadie dice nada y vos no volves por esta oficina.
Te quiero lejos Alex, ni se te ocurra acercarte a nadie de este lugar nunca, por que te juro por mi viejo que me esta viendo desde el cielo, que te rompo el culo con esta abrochadora y después vas a cagar clips por el resto de tu vida.
Alex estaba blanco y pálido, sentía que iba a vomitar, pero se obligo a responder (con la cabeza) que si, por todos los cielos si, ¡Si! ¡¡SI!!
El señor Franco se sintió feliz por primera ves en todo ese día (y en toda esa semana que fue de paranoia, persecuciones y planificaciones) arrojo el cigarrillo por la ventana y sin mirar a Alex le dijo que desocupara el escritorio, sacara sus cosas del auto y se fuera bien a la mierda el y su tartamudeo puto.
Alex giro despacio, abrió la puerta, salio y la cerro con tal cuidado que el señor Franco se felicito por un trabajo bien echo.
Se reclino en el sillón de cuero y las imágenes de ese tartamudo pelotudo con SU putita tomando un café fueron desvaneciéndose despacio, sin conflictos, en sincronía perfecta, eso estaba bien.
Bostezo y decidió que se merecía una buen siesta.

Al otro lado de la oficina, Alex sangraba por la nariz mientras juntaba algunos lápices y cuadernos del escritorio, miro de reojo a Vero y pensó que ella estaba conectada, aunque no sabia de que forma.
Era tan linda, era lo único bueno en ese lugar, pensar que hace solo una semana estaban tomando un café y hablando de plazos fijos, del futuro dentro de la empresa y en una noche, ¡puf!
Choque, desmayo y después estaba en la comisaría con dos gordos que me preguntaban “¡De donde sacaste esto! ¡Responde hijo de puta, de donde sacaste esto!”
La vida era injusta, su padre era injusto y el señor franco era el más mierda de todos.
Saludo a Vero pero ella no lo vio, salio a la calle y el sol era un acecino paciente, abrió el auto (estaba destrozado del lado derecho, puto camión, puto choque, puta vida) y cuando estaba por sacar un par de cosas decidió subirse.
Ardió al sol dentro de ese auto toda la tarde sin que nadie reparará en el, transpiro y grito sin que nada en el mundo cambiara y se mantuvo así hasta que la compañía cerro.
Solo un pibe en la playa de estacionamiento, calcinándose a fuego lento y puteando en braille.

El señor Franco salio por la puerta trasera hacia la playa de estacionamiento, silbaba una canción pero no sabia el nombre, eso tampoco importaba, esa noche tenia cita con su putita, “Vero putitaaaa” sonreía y continuaba silbando, había sido un muy, muy buen día, si señor, ese pendejo estaba fuera y el esta noche estaría dentro.

Alex tenia la presión baja, la sangre en la nariz se le había secado y daba la impresión de tener bigotes de chocolate, le dolían las costillas y se desmayo un par de veces, no era su día, definitivamente no lo era.

El señor Franco vio un par de luces y se pregunto quien mierda seria a esa hora, siguió caminando, que se joda el hijo de puta ese, el tenia una cita con su putita.

Alex logro arrancar en el tercer intento, al pasar el cambio sintió un par de costillas moviéndose antinaturalmente, casi se desmaya de nuevo, era un dolor sordo, era algo nuevo para un nene de papa, acelero y pensó “Nene de papa, ¡Ja! Nene de papa”


El auto se acercaba, “¿Quién mierda es y que carajo quiere?
Al señor Franco no le gustaba esto, no estaba en sus planes y no tenía nada de sincronía, aunque más allá de lo evidente era solamente eso.

Alex apoyo el pecho en el volante, sabia a donde iba no necesitaba doblar ni dudar, todo estaba calculado, “en sincronía” pensó y eso lo hizo sentir mejor.
¡¡“El ne- n-n-n-ee de p-p-pa-pa-pa”!! grito tartamudeando y acelero más.

Ok, que mierda estaba pasando, ese auto venia cada ves mas rápido y mas rápido, el señor Franco empezó a caminar en una especie de trotecito ridículo, movía el culo de un lado a otro y transpiraba por todos su poros.

Alex cerro los ojos ya no necesitaba mirar, grito una ves mas “¡¡Nene de papaaa!! y esa vez no hubo tartamudeo.

El señor Franco estaba gordo, bueno en realidad gordísimo, era una bola de celulitis y sudor, tropezó con Dios sabrá que y callo al suelo justo en el momento en que el auto paso a escasos metros de el, en ese instante supo quien estaba al volante.
En ningún momento su vida paso frente a el ni vio una luz llamándolo, nada que ver con las películas.
Miedo y sudor y algo caliente entre las piernas, era todo lo que sentía.

El auto se estrello contra la puerta de salida de la playa de estacionamiento destrozando todo su frente sin remordimientos, Alex alcanzo a ver de pasada la cara de pánico del señor Franco, “se salvo por poco gordo hijo de puta” pensó y sonrió un segundo antes de que la palanca de cambio se hundiera en su estomago y su cabeza estallara contra el parabrisas.

El señor franco sintió el golpe y vio el auto estrellándose contra la puerta de salida del estacionamiento, no sabia porque aun estaba vivo, ni por que lo esquivo a último momento el desquiciado de Alex, tenía la entrepierna del pantalón mojada y los ojos desorbitados.

Vero, la putita, la secretaria, lo único bueno en la compañía, solo vio un resplandor al salir hacia la playa de estacionamiento, tenia otras cosas en mente, tenia que preparase para esta noche, tenia una cita con ese gordo de mierda y le haría pagar todo lo que se le antojara. Una pena ese pendejito Alex, tenia mucha guita su padre, era un buen negocio, pensando a futuro por supuesto, una inversión con grandes tazas de intereses.

Cuando Alex cerro los ojos y el señor Franco callo al suelo, Vero ignoro que su final estaba detrás de esa puerta, se fue de este mundo sin entender como justo en el momento en que abrió la puerta, ese auto termino en perfecta sincronia sobre ella.

Texto agregado el 08-01-2005, y leído por 206 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
08-01-2005 Hola. Primero de todo, me gustó bastante el cuento. Aunque típico por el tema, esta muy bien llevado en lineas generales, parece al principio que el pobre Alex es un pendejo cagado y al final mirá como se las gasta el tipo!!. A mi se me hizo un poco largo el final, el atropello, en el momento que el jefe Franco sale a la calle, mas o menos se intuye que Alex lo va a atropellar porque ya llevaba alli un rato en el parking. Tal vez, este sea el unico pero, si ese final se despacha mas rapido a lo mejor te queda un cuento un pelo mas corto y, cortando alguna cosilla mas hubiera sido algo mas sencillo de leer. Pero, a pesar de esto, resulta ameno leerlo de manera que ¡Buen TRabajo!. Salud y Rock&Roll!!!! eric_cartman
 
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