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Inicio / Cuenteros Locales / La_Columna / En la Columna Epistolar: Tras los Pasos del Ingenioso Hidalgo. Por Borarje

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Mi querida Alicia:

Sin pasar por alto el valor literario de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, porque ni hay ni ha habido libro mejor escrito, reconocido mérito de Don Miguel de Cervantes Saavedra, distraigo unos minutos de tu tiempo para comentar la profunda sabiduría del caballero de la triste figura, quien tuvo el genio de visualizar el caserío de El Toboso como “la gran ciudad de El Toboso” hasta convertirlo en meta de su, en principio, errático andar.

En ocasiones sin saberlo, Alicia, todos en la vida aspiramos a encontrar El Toboso, a disfrutar el resto de nuestra vida y morir en paz.

Pero hallar el camino y entrar a El Toboso no es sencillo, no lo fue para Don Quijote y no lo será para nadie. Antes, ha de ser menester el rompimiento con nuestro ser, el permitir que se apodere de nosotros la locura de la caballería andante.

Para tener éxito en tal empresa, no ignoremos, Alicia, que en nuestro andar será necesaria la compañía del fiel Sancho, porque nadie que viaje solo ha de alcanzar tal objetivo. Es condición humana el necesitar de mano amiga, y este caso no ha de ser excepción. Nuestro hidalgo lo comprendió así luego de su fallida primera salida, cuando se creyó autosuficiente.

La empresa ha de descubrir a cada paso nuevos retos. Y llegará el momento en que tengamos que liberar cautivos, que desoír sabio consejo, emprender fútiles empeños, y con valor absurdo y temerario arremeter contra el gigante... enfrentar la derrota, levantarnos y volver al camino, porque sólo quienes son capaces de todo eso encuentran El Toboso.

Alicia, todos vamos al paso de Rocinante en pos de nuestra Dulcinea, en pos de nuestros sueños, por más que se trate tan solo de vulgar posadera.

“Media noche era, por el filo poco más o menos, cuando Don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron en El Toboso. Estaba el pueblo en un sosegado silencio, porque todos los vecinos dormían y reposaban a pierna tendida, como suele decirse. Era la noche entreclara, puesto que quisiera Sancho que fuese del todo oscura, para hallar en su oscuridad disculpa de su sandez. No se oía en todo el lugar sino ladridos de perros, que atronaban los oídos de Don Quijote y turbaban el corazón de Sancho. De cuando en cuando rebuznaba un jumento, gruñían puercos, mayaban gatos, cuyas voces de diferentes sonidos se aumentaban en el silencio de la noche”

Alicia, es mi mayor deseo que ni los gigantes con amenazante agitar de enormes brazos, ni perros de ladridos intensos o el gruñir de puercos, ni los jumentos frustren tu entrada a El Toboso, y por ende, tu encuentro con tu Dulcinea.

Te quiere tu amigo: Julio Enrique





Texto agregado el 26-01-2005, y leído por 179 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
01-02-2005 Excelente amigo, creo que ya encontré El Toboso, ahora sólo deseo vivir tranquilo y morir en paz. Felicitaciones y mis 5* jorval
31-01-2005 Gracias por hacernos pensar sobre las metas, el Toboso...debo entender por fin cuál ha sido la mía. Personalmente creo que es mejor no llegar al Toboso que es siempre menester que una ilusión le quede al hombre. NINIVE
29-01-2005 Huelgan mis palabras. Mis felicitaciones. Es un tema para dialogar largo y tendido. Máximo islero
26-01-2005 Julio Enrique y Maravillas... una novela de caballeros andantes y damas encerradas en castillos, me siguen gustando. Saludos. nomecreona
26-01-2005 Querido Julio Enrique: El entendimiento y la imagináción se fatigan ante todo lo que hay y puede haber frente a su confusión, y entran ganas de dormir, llorar, y de dejarlo todo. Pero esto no puede hacerse y no lo haremos, Julio Enrique, porque sería caer en una trampa, en la trampa de la razón. La razón es una insensata, una presuntuosa que quiere serlo todo, como si sus juegos rígidos, con piedrecitas de colores fuesen algo más que un juego de tantos, uno de tantos modos de jugar. La razón quiere ser la dueña absoluta de la casa. No debemos dejarnos engañar cuando viene a vernos con su libro de cuentas. Nosotros entendemos poco de cuentas, pero sabemos que no debe hacerse demasiado caso de los intendentes, pesimistas, circunspectos por razón de oficio. Por eso nos atrevemos a sonreir hasta delante de la nada de las cajas exhaustas. Y adelante, amigo. Don Quijote se propuso una tarea superior. Fue burlado de las gentes, pero también admirado, pues los hombres aunque se burlen reverencian el valor verdadero, padre verdadero del espíritu y única moneda que sin ser de oro, tiene curso forzoso en todas las tierras y en todos los tiempos. Sigamos en este camino, valeroso amigo, porque es auténtico y gracias por esta profunda carta que me ha emocionado enormemente. Te quiere también mucho tu amiga: Alicia maravillas
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