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Desperté temprano pensando en ti. Eran como las cuatro de la mañana y el gato esperaba ya ansioso mi llegada a la cocina. Prendí un cigarrillo, mi desayuno habitual desde que no estás. Prepare el café, me di un baño rápido y me senté a escribir, tenía un par de horas antes de tener que dirigirme a la oficina. Miré la silla vacía frente a mí y se me revolvió el estómago. Pensé en tus ojos asomando tras el periódico y tu risa que ahora era vacío en la habitación. Sacudí la cabeza como para despejarte de mi mente, como si cada pensamiento no terminara en ti. Trabajé un poco, el maullido de Ari me dijo que seguro ya iba tarde de nuevo. Prendí otro cigarrillo para el camino me justifique y salí corriendo.
Tomé el metro para evitar el tráfico de los lunes, el sudor de los cuerpos y el constante pasar de la gente me evitó encontrarme con tu ausencia que me acompaña a donde voy.
El día continúo sin sobresaltos, alguien me dijo que me veía mejor. Mejor… como si en una semana se borraran tres años.
Dieron las cinco y con ella la hora de salir de la oficina, Lucía me esperaba en la puerta para ir a tomar un café. No recordaba haber hecho la cita y no tenía ánimos para ir, deseé que fueras tú quien me esperaba. Le di a Lucía una media sonrisa y nos echamos a andar por Insurgentes, íbamos al lugar de siempre. Nos sentamos en la mesita de la esquina donde puedes ver pasar la gente que va y viene en la librería. Lucía me tomó de las manos y me dio una larga mirada mientras llegaba la orden yo había pedido un café con amaretto Lucía no recordó que esa era tu bebida.
Lucía es una amiga cercana de esas con las que no necesitas hablar para entender lo que pasa. Me miraba con una mezcla de compasión y entendimiento que en alguna otra ocasión me habría confortado hoy sólo me revolvía el estómago pensando que aquel encuentro debía ser contigo que aquellas manos debían ser las tuyas. La miré de vuelta y preferimos quedarnos en silencio mientras mirábamos pasar a la gente. Llegó la orden y disolví las dos cucharaditas de azúcar con la vehemencia con que deseaba disolver tu recuerdo. Así pasamos un par de horas hasta que pude inventar la excusa de que Ari estaría esperándome. Caminé a casa sin apresurar el paso como esperando encontrarte de pronto como tantas otras veces.
Ari me esperaba en la puerta, lo llevé adentro y le serví de cenar. Después se sentó a mi lado en el sofá para hacerme compañía. Desconecté el teléfono, no quería escuchar a nadie mas. Nos quedamos en silencio como para pasar inadvertidos tal vez así tu recuerdo no podría encontrarme. Sin embargo tu ausencia estaba presente en el silencio. Decidí trabajar un poco para despejar la mente. Prendí un poco de incienso para disipar el olor a tabaco y encendí el aparato de sonido, las notas de guitarra se fueron dispersando como el humo del incienso.
No quiero ir a dormir, tu espacio vacío se hace más grande al dormir sin tu abrazo. La foto de nosotros me mira sonriente desde su marco plateado. Ahora si somos una familia… fue lo que dijiste cuando pusiste la foto en el marco Ari había llegado a la casa apenas unos días antes, fue idea tuya llamarlo Aristóteles. Escribo un poco mas pero no logro hilar una frase coherente a cada momento me asaltas tú y la mirada sonriente de la instantánea.
Tengo rabia de tu ausencia, de todo lo que dejamos por hacer, de todo aquello que comienza contigo y termina sin ti. Te extraño tanto y tengo tanto miedo de perderte, de extraviar tu recuerdo. De quedarme completamente sin ti. Tengo rabia de haberte dejado ir y de que tuvieses que irte. Camino a la cocina y me siento en tu silla donde lo único que queda es tu periódico abierto en las páginas de la Capital donde tu historia se pierde en las historias diarias que se tejen en la ciudad. Ha pasado una semana desde el incidente.
Y ahora converso contigo en tu ausencia…

Texto agregado el 30-03-2005, y leído por 119 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
13-04-2005 Como hacen ver los comentarios anteriores hay por supuesto una repetición en el tema, pero las imágenes y los acontecimientos son más ricos y originales que en espera. Ejemplo hay una parte de ella que se resiste y otra que se decide a conversar, son en realidad dos acciones en conflicto muy sútil que me gusta, muy propias de los períodos de duelo. Yo le quitaría eso de "tu ausencia". Gatoazul
02-04-2005 Retomas la vena que nutre tu personalidad. Soledad, pasion, el amor, destinos truncos, manos desacidas. Tiene un monologo muy bueno... aukisa
30-03-2005 Mucho sentimiento, parece vivido. Atrapa a pesar de tener un final previsible....Muy bueno. jmaalb
30-03-2005 que mas se puede decir cuando las palabras que piensas las ves escrita por otros, hermoso de veras.. nautonnier
 
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