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La aldea

♪♪
Me estoy portando mal
no debo ser así
yo se que no es feliz
pero tiene su hogar
por que la conocí y la llegue a querer
y hoy puedo enloquecer si no la veo mas.

Ella empezó a notar lo que siente mi amor
se aleja mas y mas como a la tarde el sol
soy joven ya lo se, ella un poco mayor
pero mi corazón no puede comprender....

Y gritare tu nombre, mujer
tu nombre, mi amor
no sabes que a mi edad también se puede amar. ♪♪

Leo Dan


Tenia que armarme de valor y terminar de una vez por todas con esta vaina, a la mujer del Jinete sin Cabeza la tenia metida entre ceja y ceja, era una obsesión, no pensaba en otra cosa, la vi un par de veces en el pueblo, pero como ya no le compraba el pan no habían oportunidades; tome mi bicicleta y fui a su casa a matar o morir; toque la puerta y salio ella, estaba preciosa…. Todavía sin arreglarse ni pintarse, era una reina.

- Buenos días señora. Fue lo único que atine a decir.

- Buenos, Arturo…. ¿A que debo esta visita? Me pregunto, insegura.

- Creo que usted me huye, me evita…. Antes le compraba el pan, antes éramos casi amigos. Dije tartamudeando.

- Arturo….Corte esa amistad porque soy una mujer casada, y no tiene razón de ser el estar arriesgando todo esto. Me dijo, señalando alrededor con su linda mano.

- Pero…. Era tan ameno venir a conversar con usted, como lo hacíamos antes.

- Tu sabes lo que casi pasa el día del perrito, tenemos que evitarlo y la única manera en no vernos, no ser amigos.
- No voy a negarlo, me siento atraída por ti, pero no puede ser.
Me dijo categórica.

- Pero….

En eso llega el Jinete sin Cabeza en su camioneta, se baja…. Era risible, ella le llevaba casi una cabeza.

- Buenas…. ¿Qué milagro por acá? Tiempo que no venias Dijo el.

- He venido a hablar con su esposa…. Para pedirle que interceda por mi, quiero trabajar en el taller en vacaciones. No se me ocurrió otra cosa, para justificar mi presencia y mi actitud como rogando.

- Anda mañana donde Otiniano y empiezas. Dijo mientras entraban a la casa.

En las vacaciones escolares de Verano de 1954 (no es que halla diferencia en el clima en la selva, donde todo el año es igual, pero uno tiene que vivir con el almanaque), desde Año Nuevo hasta Abril, estuve trabajando en el Taller de Mecánica de la Estación ocho horas diarias, bajo las órdenes del Maestro Otiniano, al que se le notaba feliz, pulcramente vestido y siempre afeitado, no como antes de su matrimonio que paraba todo zarrapastroso, Tania lo venia a buscar casi todos los días, se le veía mas reposada, y segura de si misma, estaba preciosa con una insipiente barriguita, señal de un matrimonio bien avenido, estaba siempre cómodamente vestida y manejaba la camioneta Jeep de Otiniano, nunca hablamos del pasado pero nos mantuvimos como buenos y respetuosos amigos. Ella era toda una señora, bien por los dos.

El 28 de Enero cumplí dieciséis años, pero ya tenia como cincuenta vividos, es que en la Selva todo es diferente, ya no tenía mucho tiempo para aventuras, salvo al fin de semana que nos íbamos de pesca o de cacería con el chino Andrés y algunas veces con el Sargento, a Chelita no la veía pues ella vivía lejos por el río Monzón y casi no bajaba al pueblo, con Lola usábamos de vez en cuando un cuarto del pabellón desocupado, pero eso era solo sexo y nada mas, al terminar el verano empezó el nuevo año escolar, Chelita había madurado, estaba menos loca y se puso feliz de verme y de visitar la sección cerrada del colegio después de tres meses de castidad forzada.

Los días se sucedían uno tras otro sin mayor diferencia, en casa ya habíamos decidido continuar el peregrinaje de gitano y estábamos engrasando los ejes del carretón y ejercitando al caballo; en otras palabras, estábamos buscando el lugar para el próximo viaje, en Octubre se cumplían los dos años de compromiso con la Estación Experimental..

Corrían los días del aniversario de la independencia del Perú, eso significaba vacaciones escolares, dos semanas libres para amar a mis amigas o cazar o lo que sea.

Tingo Maria era una ciudad única, con un único Cine, único Chifa, único Hospital, única Heladería, único Colegio, única Ferretería que también oficiaba de almacén de ramos generales, dos panaderías y ocho mil habitantes.

Casi me tropecé con Jules Rut a la salida del Chifa, que adivinen donde trabajaba…. En la Estación Experimental, el estaba con su esposa una muy agradable señora, de edad y con un encantador dejo francés, lo que no era de extrañar porque toda la familia era francesa, su hijo Alain había sido parte de la resistencia en la segunda guerra y tenia un montón de anécdotas y relatos de esos tiempos, podría escribir un libro de guerra con lo que contó pero ese no es mi estilo.

- ¿Quieres ir a una Aldea Shipiba? Me pregunto.

Déjenme explicarles la cumbiamba, el Gobierno Peruano consideraba que los indígenas de la amazonía no eran los suficiente civilizados para atender sus propios asuntos; y nombraba administradores entre la gente ilustrada de las comunidades cercanas a las tribus; el señor Rut era el administrador de la tribu Shipiba del norte del Puente Aguaitia.

Comenzamos a hacer los planes para un par de días de Selva, mi padre como todo gitano bien nacido, me dio permiso sin rechistar, ni madre me leyó la cartilla acerca de seguridad y toda esa mojigatería de las madres que realmente aman a sus hijos y sienten que se le están escapando de las manos.

- Llevo mi carabina .22. Dije yo.

- Si llevas una arma, los chunchos te la roban. Dijo el señor Rut.

Llego el gran día, el 30 de Julio de 1954 viajamos en Ómnibus hasta el puente de Aguaitia, nos estaban esperando una canoa hecha de un solo tronco, ahuecado a fuego y machete, con cuatro remadores calatos, con solo una cuerdita anudada en la cintura y el órgano sexual para sostenerlo.

Los indígenas se mostraron muy felices de ver a Rut, al que habían estado esperando ya dos días, el era necesario para decidir la venta de Castañas a una empresa cooperativa, contra lo que yo esperaba los indios hablaban español con bastante fluidez y algo de ingles, como resultado de la labor de los misioneros mormones.

A las tres de la tarde, luego de cuatro horas de navegación llegamos, el poblado estaba constituido de chozas de caña, con techo de hojas de palmera aceitera, ubicado junto al río, el curaca o cacique, un anciano de edad indefinida salio a nuestro encuentro saludando a Rut de manera muy amigable, habían preparado una festividad para recibir al hermano mayor que decidiría por ellos en cosas vitales de la comunidad, que ironía un extraño decidiendo sobre la vida y prosperidad de mas de trescientos seres humanos, simplemente por que eran solo como niños grandes.

Al centro de la aldea en una explanada, había una choza de mayor tamaño, sin ninguna clase de muebles, era el salón comunal, donde se celebraban las reuniones, las fiestas o los castigos, la fiesta fue a la intemperie, cerca al salón, hicieron fuego en el lugar donde siempre lo hacían, yo miraba con curiosidad y repugnancia como ponía ha cocinar a fuego lento, en unas ramas algo que parecían bebes humanos, pero eran solo monos lanudos, pelados y condimentados con achiote.

Echaban a las sartenes unos gusanos amarillos, sacados de las palmeras aceiteras, los que soltaban el aceite, antes de ser retirados de la sartén, donde freían huevos de charapa que soltaban un olor como a mierda podrida, mientras tanto las mujeres destapaban los cantaros de Masato fermentado por la masticación de la yuca, ellas calatas con los senos colgando como piltrafas cuando mayores, pero erectos y provocativos en las jóvenes.

Creo que es tiempo para una pequeña clase de sexualidad en la selva.

Es tabú, penado hasta con la muerte, el fornicar a ninguna niña hasta que esta tiene su primera regla, después de la regla, ella puede hacer el amor con quien quiera, sin que esto signifique compromiso o deshonra, el matrimonio es concertado entre el macho pretendiente y la familia de la novia, usualmente mediante el pago en gallinas, ganado o machetes, dependiendo de la fortaleza para el trabajo de la infrascrita, luego de casada por el curaca, ella solo puede fornicar con el marido o con autorización del mismo; la choza donde habitaran es construida por toda la comunidad, que aprovecha la obra, para celebrar y emborracharse con Masato, un ejemplo de cooperación digno de ser seguido.

- Yo no tomo eso, me da repugnancia. Le dije a Rut.

- Tu aceptas todo lo que te dan, o nos matan cojudo! Me dijo Rut en tono rudo.

Tome Masato hasta emborracharme, borracho no me importo un bledo el comer toda la mierda que me dieron, me desperté a la mañana siguiente, en una choza con una chica de unos catorce años, desnuda y durmiendo en el mismo colchón de hojas, yo no sabia que hacer, ella vino en mi ayuda y casi me violo (por segunda vez en mi vida), fuimos a bañarnos a rió, donde había una balsa amarrada a la orilla, donde todos tomaban turnos para bañarse, parándose en la balsa echándose agua con un cazo vegetal y jabonándose, cuando me estaba metiendo al rió, me jalaron y me lo impidieron, me contaron de los caneros, que son unos pececitos muy pequeños que buscan donde poner sus huevos en sitios cerrados, normalmente se te meten por el recto, ponen huevos y cuando nacen los hijitos te tragan el intestino, seguí el ejemplo y me bañe de la misma manera en la balsa.

Ese día Rut decidió el destino de la tribu para el próximo año, otra celebración, acepte resignado mi destino y no me emborrache, comí todas las cosas, no estaban tan mal, los huevos de charapa apestaban pero tenían buen sabor, hicimos intercambio de parejas con el señor Rut, la mujer que le había tocado a Rut era mas madura y experimentada, goce de una noche salvaje, tenia la misma experiencia que Lola pero era mucho mas joven y definitivamente con muchos kilómetros andados.

En Octubre de 1954, abandonamos Tingo Maria para siempre.

Verano del 2003.

Texto agregado el 13-08-2003, y leído por 816 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
30-05-2005 Arturo... el libro... vamos no sea egoista y dejese de escribir aki... vamos artuuu KaReLI
14-08-2003 Ya... esto es mucho, tu libro debe ir pronto, esta gotera de historias merece su sitial. Añoro vivir tus historias, o será la forma en que las narras que invitas a querer vivirlas, claro que las féminas y el rol de la selva cambiarían bastante. Bueno, muy bueno, como todas tus historias. Besos, abrazos y todo para ti (no le envio nada a Laly, que con tenerte ya es mucho) CaroStar
13-08-2003 "Tingo Maria era una ciudad única, con un único Cine, único Chifa, único Hospital, única Heladería, único Colegio, única ferretería que también oficiaba de almacén de ramos generales, dos panaderías y ocho mil habitantes."y esto"mi padre como todo gitano bien nacido, me dio permiso sin rechistar, ni madre me leyó la cartilla acerca de seguridad y toda esa mojigatería de las madres que realmente aman a sus hijos y sienten que se le están escapando de las manos." Solo por leerles hubiese puesto 5, sabes Tigre, cada cuento despierta los deseos de esperar el próximo. Un beso para ti y dos para Laly hache
 
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