<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/rss2spanishfull.xsl" type="text/xsl" media="screen"?><?xml-stylesheet href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css" type="text/css" media="screen"?><rss xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" version="2.0">
	<channel>
		<title>chorizoensalchicha en loscuentos.net</title>
		<link>/cuentos/local/chorizoensalchicha/</link>
		<description><![CDATA[





Es bien curioso, pero en las pocas ocasiones en que he sido requerido para tocar el bongo en pÃºblico, al presentador nunca se le ocurriÃ³ mencionar que tambiÃ©n me dedico a la fÃ­sica teÃ³rica. Pienso que esto puede deberse a que respetamos mÃ¡s las artes que las ciencias.

El carÃ¡cter de la ley fÃ­sica. 
Richard Feynman, Premio Nobel de FÃ­sica en 1965 por su teorÃ­a de las interacciones entre electrones y fotones.

-----------------------------------------------


Cosas que no soporto en un poema

Que suceda en Lisboa.
Que se proponga ser original.
Que hable de los dorados cuerpos de los etcÃ©tera.
Que diga Espacio o Punto (e incluso sin mayÃºsculas).
Que lleve algÃºn versito /metido para adentro, o abuse del azul.
Que las manÃ­as de Cernuda emule.
Que le pueda gustar a Octavio Paz.
Que estÃ© escrito en Valencia.
                              Que sea mÃ­o.

                               (Miguel DÂ´Ors) 

-------------------------------------------------
Algunos grandes escritos de la pÃ¡gina:

 (Mechitagarcia)

 (Kamel)

  (Jazzista)
 
 (elsupernormal)

 (arqui)

  (TerraPromesa)

 (xungO)

 (Aniuxa)


Y, claro:   (Tartarina) 

-------------------------------------------------

]]></description>
		<language>es-es</language>
		
		<item>
			<title><![CDATA[Pedantes instrucciones de uso para CHORIZOENSALCHICHA 1g.]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/293/293355/</link>
			<description><![CDATA[Pedantes instrucciones de uso para CHORIZOENSALCHICHA 1g:

Composici&oacute;n:

Egolatr&iacute;a…………………500 mg.
Autocr&iacute;tica………………….0 mg.
Altaner&iacute;a…………………500 mg.

Propiedades farmacol&oacute;gicas:

Duras cr&iacute;ticas (me compararon con Risto, pero en heavy; desde el conocimiento, eso s&iacute;). Act&uacute;a como astringente.

Indicaciones:

Alivio de la estupidez de los sanos, cordiales y endiosados “literatos” de esta web. No recomendado como paliativo de dolores de muelas, cabezas o depresiones woolfianas.

Posolog&iacute;a:

Usted simplemente intente mantenerlo alejado de sus escritos, pues de sobra es sabido que este tipo, arrogante como Cela, est&uacute;pido como una pel&iacute;cula de Ed Wod, destruye todo aquello que cae en sus manos en busca de la m&aacute;s sincera met&aacute;fora del gran Cronos y su estirpe.

Sobretodo, abst&eacute;nganse simples de car&aacute;cter, aquellos que las man&iacute;as de Cernuda emulen, originalitos con pecas, cursis, idiotas, graciosos y pedantes (que para pedante yo).

En caso de sobredosis no intente recurrir a su obra, pues &eacute;l no es escritor, y si antes incluso de empezar a leer este texto, le han enviado d&eacute;j&agrave; –sonrisita de cart&oacute;n previa, of course- una estrellita, ser&aacute; la persona m&aacute;s feliz de este mundo.

Eviten tambi&eacute;n llamarle mis&oacute;gino o fascista (y no lo digo por ti, Ale, que t&uacute; por lo menos me has expuesto tus razones), pues milita en un partido de izquierdas en un pa&iacute;s con una democracia seguramente m&aacute;s avanzada que su rep&uacute;blica bananera.

Interacciones:

Mezclado con rimillas petrarquistas o comparaciones desatinadas, puede ser especialmente t&oacute;xico.

Efectos secundarios:

Si se despierta un d&iacute;a con una cabeza de m&aacute;s, le aseguro que yo no soy el culpable, se&ntilde;ora.

Intoxicaci&oacute;n y su tratamiento:

En caso de contacto con los ojos, se recomienda no extenderlo por los dientes, pues es f&aacute;cil la contaminaci&oacute;n y recuerde que se deleita carcomiendo cerebros d&eacute;biles cual tenia cerebral, y la enfermedad que le sigue s&oacute;lo puede curarse con el amor que personas como Mar&iacute;a inculcan –recuerdan King Kong, &iquest;verdad?-.

Presentaci&oacute;n:

Chico joven y apuesto, moreno, de ojos azules y cuerpo trabajado, licenciado en periodismo y tambi&eacute;n en literatura, metro noventa, un curro m&aacute;s que decente, en&oacute;logo, sexy –no en balde sus admiradores/as le comparan con el doctor macizo de Anatom&iacute;a de Grey-, pero eso s&iacute;, de un critic&oacute;n de la hostia.

Y SI ALG&Uacute;N PALETO TIENE DUDAS, QUE NO DUDE EN PASARSE POR EL LIBRO DE VISITAS.

Un saludo.]]></description>
			<dc:creator>chorizoensalchicha</dc:creator>
			<dc:date>2007-06-03</dc:date>
			<pubDate>Sun, 03 Jun 2007 00:46:13 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Stone, Fidelito y yo.]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/294/294387/</link>
			<description><![CDATA[Stone, Fidelito y yo.

A mojada.

Debi&oacute; ser hacia la mitad de febrero de 2002. No recuerdo la fecha exacta porque me mandaron de sustituto, con un par de d&iacute;as de margen, ya que el periodista encargado hab&iacute;a rechazado el trabajo en el &uacute;ltimo momento por el “peligro” que supon&iacute;a.

Por aquel entonces yo era un chaval idealista, enga&ntilde;ado como muchos, y escuchar hablar de Cuba era como escuchar hablar del &uacute;ltimo resquicio de libertad en el hip&oacute;crita mundo actual. Hab&iacute;a terminado en Bruselas la carrera de literatura hac&iacute;a apenas un a&ntilde;o, ya que me hab&iacute;a dejado un curso de la misma para ir a Florencia con una beca a hacer el &uacute;ltimo de periodismo. As&iacute;, hab&iacute;a estudiado un a&ntilde;o m&aacute;s de lo previsto, pero sal&iacute;a con dos licenciaturas y dos idiomas. Antes de terminar, y gracias a algunos enchufes, ya ten&iacute;a un puesto esper&aacute;ndome en la revista de cine m&aacute;s vendida en Espa&ntilde;a. En verdad, era m&aacute;s un puestucho que un puesto, cubriendo cualquier cosa que surgiera, desde llevar caf&eacute;s al director hasta citar a Amenazar para una entrevista antes del Oscar.

Pero ese, junto a un par de rodajes espa&ntilde;oles, fue mi trabajo estrella: Comandante, de Oliver Stone, un acercamiento casi enfermizo a la figura del dictador cubano por parte del siempre excesivo y pedante director de Platoon, Nacido el 4 de Julio, JFK, o Alejandro Magno. Se trataba de un rodaje brev&iacute;simo, durante tres d&iacute;as en que apenas podr&iacute;amos dormir unas horas y en que se grabar&iacute;an m&aacute;s de treinta, comprendiendo entrevistas a presos pol&iacute;ticos bajo la atenta mirada de Castro, charlas sobre literatura y m&uacute;sica, e incluso un paseo por la capital hablando con la gente en plan “amigo del pueblo”, para luego montar una basura sensacionalista de algo m&aacute;s de cincuenta minutos de metraje. El trabajo de mi equipo consist&iacute;a en seguir en todo momento el rodaje y parte de la postproducci&oacute;n y, si era posible, conseguir alguna entrevista del dirigente –dif&iacute;cil tarea despu&eacute;s de diez horas de preguntas diarias, y con doce pistoleros impidi&eacute;ndote cualquier acercamiento a la figura-.

Llegar a Cuba supuso –quiz&aacute; junto a otra ocasi&oacute;n en que vi una pel&iacute;cula Stuff real (de las de Tesis), y alg&uacute;n triste episodio m&aacute;s por ah&iacute;-, el mayor golpe que ha recibido mi conciencia en toda mi vida. El Comunismo, que a todos trata por igual, se desenfocaba en unas calles podridas donde malviv&iacute;a la mayor parte de la gente, mientras al equipo se nos invitaba a una cena de lujo.

En lo que a Stone se refiere, siempre me ha parecido un gilipollas, pero nos corrimos nuestras juergas durante la postproducci&oacute;n, y siempre invita. Adem&aacute;s, dado que se trataba de un filme de baj&iacute;simo presupuesto, nos encontr&aacute;bamos en el rodaje apenas cuatro medios, unos quince periodistas, lo que permiti&oacute; algo m&aacute;s de contacto. Todo un lujazo, vamos, que el tipo no deja de ser un mito cinematogr&aacute;fico, aunque chochee desde los veinte a&ntilde;os.

De la figura del dictador, ya habl&eacute; en su d&iacute;a. No creo que mi opini&oacute;n sea trascendental al respecto, y tampoco estoy seguro de hasta que punto tengo derecho a hablar del rodaje (s&eacute; que no mucho). S&oacute;lo dir&eacute; que tuve una &uacute;nica oportunidad de dirigirme a &eacute;l, y lo &uacute;nico que obtuve fueron tres palabras del m&aacute;s absoluto desprecio, que Stone ri&oacute; como si fuera un buen chiste. 

Despu&eacute;s de todo, el art&iacute;culo ni siquiera llevaba mi nombre por ning&uacute;n lado, pero, un a&ntilde;o despu&eacute;s, dado que les hab&iacute;a gustado mi trabajo, me llamaron por si quer&iacute;a cubrir tambi&eacute;n la igualmente p&eacute;sima y considerada segunda parte de Comandante, Looking for Fidel. Lo cierto es que lo consider&eacute;, dada la ingente suma de dinero que me ofrec&iacute;an, pero la putada del art&iacute;culo me pareci&oacute; tan grande, que al final me resist&iacute;. Hay que tener unos principios.

Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde, despu&eacute;s de haber dejado el trabajo en la revista, y tambi&eacute;n otro en un peri&oacute;dico, ya con mi actual empleo –que espero, dure mucho tiempo-, volver&iacute;a a Cuba, esta vez para colaborar en una de las escasas y extra&ntilde;as entrevistas que a Garc&iacute;a M&aacute;rquez se han hecho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tambi&eacute;n como enchufado por mi amistad con su hijo, el grand&iacute;simo director de cine Rodrigo Garc&iacute;a (Cosas que dir&iacute;a con s&oacute;lo mirarla, 9 vidas). Pero esa es otra historia. El caso es que Cuba segu&iacute;a id&eacute;ntica: con su desenfoque de calles podridas y su comida lujosa.

Mierda de mundo…
]]></description>
			<dc:creator>chorizoensalchicha</dc:creator>
			<dc:date>2007-06-06</dc:date>
			<pubDate>Wed, 06 Jun 2007 22:02:46 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La muerte de la cr&iacute;tica.]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/294/294877/</link>
			<description><![CDATA[1. CINE.
En una escena de la &uacute;ltima pel&iacute;cula del enorme M. Night Shyamalan –director de la mediocre Los primeros amigos, las interesantes Se&ntilde;ales y El protegido y las magn&iacute;ficas El sexto sentido y El bosque-, La joven del agua, tiene lugar una divertida escena en que se produce la muerte de la cr&iacute;tica. La pel&iacute;cula es una maravilla palpitante de grand&iacute;simo cine -aunque no haya recibido las cr&iacute;ticas que se merece; fue nominada a los Razzies (antioscar) por los subnormales que se autoproclaman expertos en cine en Am&eacute;rica-. Contiene una desaprobaci&oacute;n espeluznante de la magia destrozada del arte cinematogr&aacute;fico, a trav&eacute;s de una cr&iacute;tica sutil y profunda de las relaciones humanas, los tecnicismos art&iacute;sticos y la hipocres&iacute;a, se inscribe –y no s&oacute;lo se inscribe, sino tambi&eacute;n potencia-  en una nueva forma de ver el cine, en que ya se hab&iacute;an visto grand&iacute;simas pel&iacute;culas –La guerra de los mundos, El laberinto del fauno, The host, incluso la m&aacute;s que notable &uacute;ltima versi&oacute;n de King Kong…- , y que trata, a trav&eacute;s de los propios mitos humanos, de introducirse en sus errores, como nunca se hab&iacute;a hecho. No digo, por supuesto, que este tipo de obras no se hubiera ya visto hace  muchos a&ntilde;os, pero es en los cinco &uacute;ltimos que empieza a surgir como corriente, que espero deje grandes frutos.

2. LA MUERTE DE LA CR&Iacute;TICA.
En la escena, un cr&iacute;tico ripioso, que guarda todos los errores que mi oficio posibilita, una especie de retorcido monstruo de las ideas, se encuentra con un lobo de esos de hierba, en un pasillo del vecindario. El se&ntilde;or intenta huir del animal mientras murmura que la situaci&oacute;n es como de una mala pel&iacute;cula de terror, y es devorado por el bicho. Encontramos as&iacute; una sutil cr&iacute;tica de los cr&iacute;ticos (qu&eacute; paradoja) que envenenan la ruptura formal del director indo-americano con el cine de fantas&iacute;a o el terror tonadillero de Pesadilla en Elm Street: la cr&iacute;tica intentando rechazar la fantas&iacute;a, y siendo tragada por ella; la muerte de la cr&iacute;tica en post del nuevo arte, el arte de la fantas&iacute;a, de lo imposible.

3. LA CR&Iacute;TICA.
El mensaje de Shyamalan  es claro, pero, &iquest;hasta d&oacute;nde podemos afirmar la ruptura total del arte y la cr&iacute;tica?. Quiero decir que, desde que el arte lo es, ha venido acompa&ntilde;ado de cr&iacute;ticas que lo han hecho evolucionar. Al fin y al cabo todos hemos formado nuestros gustos de acuerdo a una cr&iacute;tica impl&iacute;cita, algo que define lo que nos gusta y lo que nos gusta. El problema empieza m&aacute;s o menos hacia los comienzos del pasado siglo, cuando el modernismo y las vanguardias ponen en jaque a la cr&iacute;tica. Es entonces donde la cr&iacute;tica deja paso a un fen&oacute;meno m&aacute;s amplio: las cr&iacute;ticas. La subjetividad se hace clara a la hora de meter en el mismo saco un verso surrealista y un soneto costumbrista. Las opiniones se bifurcan entonces con las ideas (las ideas pol&iacute;ticas, est&eacute;ticas, etc.), dando paso a una especie de sensacionalismo de la ruptura est&eacute;tica. Debi&oacute; ser por aquel entonces que la cr&iacute;tica perdi&oacute; gran parte de su respeto. Y desde entonces hasta hoy –aunque los &aacute;nimos se van calmando poco a poco en la literatura, por el af&aacute;n ahora de representar algo muy distinto a una ruptura en el arte-, la cr&iacute;tica no s&oacute;lo se ha descuartizado a s&iacute; misma, sino tambi&eacute;n en los artistas. Ejemplos claros de esto tenemos, por ejemplo, en el cine: jam&aacute;s ver&aacute;n ponerse de acuerdo a Torreiro (El Pa&iacute;s) y Bollero (El Mundo), por la simple diferencia de ideas. La cr&iacute;tica se muere.

4. EL CR&Iacute;TICO.
La cr&iacute;tica est&aacute; desubicada. El cr&iacute;tico no es ning&uacute;n superior –haya le&iacute;do, visto o escuchado m&aacute;s o menos, esa es otra historia-. El cr&iacute;tico tiene la funci&oacute;n de dirigir unas pautas de situaci&oacute;n del arte: esto es para ti y eso otro para ti; esto es as&iacute;, y eso otro de esta otra forma; no decir esto es grande y esto es bueno. Quiero decir, que el arte es algo definido, y el cr&iacute;tico puede decir: esta c&aacute;mara est&aacute; muy bien, este verso est&aacute; bien construido, esta pincelada es preciosa, pero en una l&iacute;nea muy permeable y oscura, y que hay una cantidad enorme de obras que pueden parecer a algunos expertos una pasada y a otros una basura indecente. Lo que la cr&iacute;tica tiene que hacer es definirse en unos gustos y declarar desde sus preferencias: esto puede servir para ni&ntilde;atos con dos neuronas, esto otro para amantes de Kieslowski. 

5. FINALMENTE.
Al menos, Instinto (buag!)sico fue la gran “ganadora” de la noche. Shyamalan gan&oacute; el Razzie a peor director, con esa mezcla sublime de Burton y Spielberg, pero con toda la magia de Aparajito (el invencible).

Mierda de cr&iacute;ticos...]]></description>
			<dc:creator>chorizoensalchicha</dc:creator>
			<dc:date>2007-06-08</dc:date>
			<pubDate>Fri, 08 Jun 2007 17:55:46 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Tramo 15. Elena Medel.]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/309/309764/</link>
			<description><![CDATA[Parece que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en nuestro pa&iacute;s, la decadencia de la poes&iacute;a era obvia. Poco quedaba ya de aquellas j&oacute;venes promesas de los noventa, y el movimiento l&iacute;rico se apelmazaba en torno a cuatro leyendas. No quiero decir que no existieran grand&iacute;simos autores, pero nadie le&iacute;a ya poes&iacute;a en Espa&ntilde;a, y las publicaciones se reduc&iacute;an a un peque&ntilde;o grupo culto y de editorial alternativa. Desgastada. Eso, y la poes&iacute;a del 29, que nunca pasa de moda gracias a los institutos.

Pues bien, he aqu&iacute; que un d&iacute;a, las librer&iacute;as aparecen tomadas por un libro de una jovenc&iacute;sima (17 a&ntilde;os) escritora cordobesa que ven&iacute;a de ganar el Premio Andaluc&iacute;a Joven: Elena Medel, con su poemario Mi primer Bikini (DVD ediciones, 2002), una suerte ir&oacute;nica de a&ntilde;oranza po&eacute;tica que amenazaba con acabar con la afincada poes&iacute;a de la experiencia en post de la denominada (no s&eacute; si se trata de una denominaci&oacute;n afortunada), poes&iacute;a POP, y en la cual se inscribir&iacute;a (ahora s&iacute;, con m&aacute;s fuerza) tambi&eacute;n su segundo poemario Vacaciones (El gaviero, 2004):

“(…)Quiero volar y volar y volar como Campanilla 

             —blanco y radiante cuerpo celestial, 

             peque&ntilde;o cometa, peque&ntilde;o cometa— 

de la mano mis amantes, que dicen cosas bonitas 

como estigma, princesa, miss cabello bonito, asteroide. 
  


Todo sea por mis amantes, que no son dignos de elogio: 

son min&uacute;sculos, y redondos, y azules, 

azules o blancos, o azules y blancos, 

y su boquita de pi&ntilde;&oacute;n es invisible, 

y para besarles introduzco a los pitufos 

en mi boca, y para gozar de ellos 

los trago, porque me s&eacute; mantis religiosa.(…)”

Hace ahora un a&ntilde;o, Elena Medel publicaba una nueva (esperad&iacute;sima) obra: Tara (DVD ediciones, 2006), que dividi&oacute; a la cr&iacute;tica. En &eacute;l la autora hab&iacute;a roto con su poes&iacute;a POP para buscar un camino en el filo de la prosa po&eacute;tica (adentr&aacute;ndose muchas veces en ella, como en su poema Pelecanus), de un surrealismo herm&eacute;tico, plagado de referencias religiosas, atormentado y que arropa la b&uacute;squeda de lo que queda tras la muerte de su abuela entre generaciones familiares, recuerdos, y el dolor m&aacute;s profundo: 

“(…) Todo cuanto tengo

te lo debo. Aprendiste a leer con cinco a&ntilde;os. Con ochenta escribiste, en un cuaderno de hojas cuadriculadas, tu vida. Felicidad fue tu &uacute;ltima palabra.

Ahora que has muerto, m&aacute;s all&aacute; de la puerta cerrada de mi cuarto, mientras las hermanas viejas corren a refugiarse bajo los soportales,

alguien que no soy yo, pero se me parece, escribe en una cabina telef&oacute;nica con rotulador negro permanente:

Dios, ven aqu&iacute;,

atr&eacute;vete a volver a hacerlo,

ahora

soy m&aacute;s grande que t&uacute;.”


Tara es, en fin, una obra adult&iacute;sima, excelente, que ya se est&aacute; convirtiendo en un referente de la poes&iacute;a actual. Ah&iacute; tenemos a Elena, a la vanguardia, ense&ntilde;&aacute;ndonos que la poes&iacute;a, pese a todo, sigue viva, y de una forma especial. Quiz&aacute;s, su mayor cualidad sea lo que algunos reprochan: su capacidad para mezclar a D&aacute;maso Alonso con The Flaming Lips, la referencia nov&iacute;sima con el m&aacute;s radical surrealismo. Algo que me recuerda c&oacute;mo mortificaron a un director que en su momento se  tach&oacute; en muchos sectores de rid&iacute;culo: Quentin Tarantino.

Veremos como el tiempo trata a Elena.


M&aacute;s informaci&oacute;n sobre Elena Medel en:

http://www.elenamedel.com

http://www.labellavarsovia.com/autores/medel.html





]]></description>
			<dc:creator>chorizoensalchicha</dc:creator>
			<dc:date>2007-09-01</dc:date>
			<pubDate>Sat, 01 Sep 2007 18:09:47 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Las cosas m&iacute;nimas.]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/325/325724/</link>
			<description><![CDATA[LAS COSAS M&Iacute;NIMAS.



1. Me gusta so&ntilde;ar con los diluvios.
ELOY TIZ&Oacute;N


AL &aacute;rbol de la vida, pregunto,
al &aacute;rbol de la vida:
despu&eacute;s de tanta pasi&oacute;n,
&iquest;qu&eacute; nos queda a los amantes?

Abriendo un hueco en sus varices,
las ramas somnolientas se despejan.

Gota a gota, la respuesta
se hace una con el cielo.


Fotos, dec&iacute;an: la rabia inmensa  de luchar contra el mes que viene eran fotos. Ni siquiera sombras, o sogas para atarse el uno al otro: &eacute;l, V&iacute;ctor, poeta sin nombre; &eacute;l, Alesio, empresario de &eacute;xito. Fotos. Y no temblaban al verlas: &laquo;Mira, recuerda, vuelve a aquella fiesta en que Yolanda –su vestido largo de sat&eacute;n, aquellas pinzas extravagantes de mariposas flot&aacute;ndole en el peinado-, nos dijo que ya no iba a casarse, que se hab&iacute;a despertado el martes y faltaba una maleta y mucha ropa, y aquella noche se emborrach&oacute; como nunca, y acab&oacute; tir&aacute;ndose de los pelos con su prima la fr&iacute;gida&raquo;.

Una tarde V&iacute;ctor dijo que hab&iacute;an visitado el Mundo entero, que no quedaban cascadas ni piedras para ellos, y Alesio dijo que ninguna piedra val&iacute;a lo que aquella cama; V&iacute;ctor dijo que hab&iacute;an visto una nube en forma de pie sobre el West Side londinense, un peregrino que buscaba el &Aacute;rbol de la Vida para descubrir por qu&eacute; Dios es tan p&eacute;simo anfitri&oacute;n, un enano amarillo que andaba por Yokohama con los pantalones bajados y escupi&eacute;ndose en el miembro, y Alesio dijo que hab&iacute;an pasado tanto y parec&iacute;a tan lejos; V&iacute;ctor dijo que otros viven sin saber, y Alesio dijo que s&iacute;, que ellos sab&iacute;an; V&iacute;ctor no dijo nada. Pens&oacute; en el tiempo que ten&iacute;an, en que ya era Septiembre y la vida volv&iacute;a a ser perfectamente marr&oacute;n. En las luces de un coche filtradas en la persiana, sinti&oacute; martillear ese &laquo;s&iacute;, nosotros sabemos&raquo;. Se levant&oacute; por un vaso de agua. Alesio le mir&oacute;, le entendi&oacute; como s&oacute;lo &eacute;l pod&iacute;a entenderle, y quiso salir a fumar un cigarrillo. Una mano sostuvo el aire, y luego lo dej&oacute; caer.

Todo este tiempo he amado a Alesio con desesperaci&oacute;n, se dijo V&iacute;ctor. Y todo este tiempo, qui&eacute;n he sido, qu&eacute; he ganado. Con quince a&ntilde;os, V&iacute;ctor hab&iacute;a ganado un concurso de poes&iacute;a. Su madre, una hipocondr&iacute;aca so&ntilde;adora que acab&oacute; atascada de pastillas contra el mareo en el ba&ntilde;o de una gasolinera, le hab&iacute;a incitado a dejar los estudios y empezar una carrera literaria que durante trece a&ntilde;os hab&iacute;a sido siempre una promesa. Alesio dec&iacute;a que le faltaba coraje; Yolanda dec&iacute;a que le faltaban contactos. Alesio, Yolanda y V&iacute;ctor: Los tres hab&iacute;an sido, desde que recordaba, los amigos m&aacute;s inseparables que pod&iacute;an existir. Tan nuestros, tan preciosos, pens&oacute; V&iacute;ctor. 

Alesio busc&oacute; en el Manhattan fr&iacute;o, afectado de una niebla parecida a la de su apartamento. Cu&aacute;nto vac&iacute;o, pens&oacute;. Cu&aacute;ntos cuartos con niebla, o cuartos sin niebla, historias. Y c&oacute;mo gira el cielo, y nunca se involucra. Sonri&oacute; su febril trascendencia. Pens&oacute; que V&iacute;ctor le contaminaba con su pesimismo. Pens&oacute; luego que no pod&iacute;a vivir sin &eacute;l. Que en ese cigarrillo se guardaba la necesidad de que apareciera y le salvara con una de sus ocurrencias y se abrazaran sobre Manhattan. Sin importar los cuartos o su niebla.

&laquo;Si pudiera preguntar algo al &aacute;rbol de la vida&raquo;, sonri&oacute; V&iacute;ctor en el umbral, &laquo;no ser&iacute;a del porqu&eacute;, ni del c&oacute;mo&raquo;.



2. El cielo gira.

	
HE tenido a la muerte ardiendo entre mis manos, 
y he soplado en sus o&iacute;dos, 
amistoso. La he visto luego convertir 
a mis amigos en mu&ntilde;ecos de trapo.

Sus manos &iacute;gneas y yo firmamos 
un pacto de fuego.

Palabra de hombre: No llorar&eacute;
cada cad&aacute;ver sobre la Tierra.


Aquella &eacute;poca hab&iacute;a sido dif&iacute;cil para V&iacute;ctor y Alesio. Yolanda, con sus curvas perfectas de putita, hab&iacute;a venido una ma&ntilde;ana, y su mirada estaba m&aacute;s perdida que nunca. Quiero, dijo, ver aquella foto en que los tres posamos desnudos con quince a&ntilde;os, qu&eacute; horror, y &eacute;ramos tan bellos y tan j&oacute;venes, que ni Alesio estaba con V&iacute;ctor, ni V&iacute;ctor con Yolanda, porque hubiera sido un insulto desperdiciar la perfecta opci&oacute;n de ser uno solo. La miraron. Se miraron. Vieron el intenso amarillo del tiempo cernirse sobre ellos y sintieron como una mano les impulsaba a hacer el amor como lo hac&iacute;an entonces, desesperados, llorando los tres por el hueco que se les abr&iacute;a en las tripas. Los gritos de rabia y placer indignaron a los vecinos durante horas, hasta que Yolanda sonri&oacute; y se fue sin despedirse. La vieron alejarse calle abajo con una sonrisa, y a las siete treinta y cuatro de la ma&ntilde;ana, una indigente descubr&iacute;a su cad&aacute;ver calcinado en el Parque del Oeste. Hab&iacute;a caminado por Madrid durante horas, comprado un bid&oacute;n de gasolina, se hab&iacute;a perdido en la oscuridad, desnudado, untado en carburante y, con un resplandor azulado que la mendiga -extasiada de alcohol y coca&iacute;na-, confundi&oacute; con una aparici&oacute;n de la Virgen de la Almudena, hab&iacute;a raspado una cerilla cuatro veces y –a las siete treinta y tres- se hab&iacute;a pegado fuego.

Alesio y V&iacute;ctor, m&aacute;s atados y fotografiados que nunca, hab&iacute;an fingido salir a flote. La vida era la carrera m&aacute;s desesperada, y Nueva York una ciudad espl&eacute;ndida para mudarse. Cada parque, cada calle y cada tienda, eran una coartada perfecta para ser felices, como si encontraran en esa geograf&iacute;a el mapa mismo de todo lo que alguna vez hab&iacute;an deseado.

Alesio cumpli&oacute; veintiocho a&ntilde;os, y a la celebraci&oacute;n acudieron pintores, escritores, cr&iacute;ticos con gafas de pasta, editores, empresarios, playboys, actrices y un embajador paquistan&iacute; acompa&ntilde;ado de una puta de lujo y su escote de lujo. Despu&eacute;s de la cena, V&iacute;ctor ley&oacute; un poema que s&oacute;lo Alesio entendi&oacute;. La fiesta se alarg&oacute; hasta la madrugada, y empresarios, cr&iacute;ticos y artistas terminaron aparcando su dignidad en el prost&iacute;bulo con mejores caderas de la ciudad. A las siete treinta y dos, V&iacute;ctor y Alesio, en cuartos separados, llegaban a la org&aacute;smica conclusi&oacute;n de que el placer era el mejor remedio contra las verdades absolutas.

De vuelta a casa, riendo como locos en un taxi, Alesio crey&oacute; ver como el Sol proyectaba en un escaparate su imagen abrazando el cuerpo en llamas de Yolanda. &laquo;Reconcili&aacute;ndose&raquo;, dijo. 



3. Nadie, ni siquiera la lluvia tiene las manos tan peque&ntilde;as.
E. E. CUMMINGS.


EL cielo se pregunta para qu&eacute; tanto humo,
y su queja es el aviso:
la desesperaci&oacute;n de borrarse,
como l&aacute;grimas en la lluvia.

Para qu&eacute; tantas l&aacute;grimas,
piensan las vacas.

Una mirada animal
es el s&iacute;mbolo inefable 
de lo extra&ntilde;o que es el hombre.


Septiembre fueron paseos marrones por Central Park y un premio para la empresa de Alesio. Octubre pas&oacute; volando entre papeles y cr&eacute;ditos. Noviembre fue el contrato de V&iacute;ctor y la ciudad blanque&aacute;ndose en silencio. Diciembre lleg&oacute; hostil, demostrando un a&ntilde;o m&aacute;s la existencia final del tiempo como cuarta dimensi&oacute;n. Como sus miradas m&aacute;s vac&iacute;as que nunca. Como volverse a preguntar qu&eacute; queda despu&eacute;s de tanto comprenderse. No es que ya no se quisieran, conclu&iacute;a V&iacute;ctor, pero el tiempo juega en contra de todos.

Una ma&ntilde;ana helada de Enero desayunaban en un local psicod&eacute;lico de Brooklyn. Apenas hab&iacute;an hablado durante toda la tarde. 

Hab&iacute;a una nube oscur&iacute;sima sobre la ciudad, y Alesio dijo que no tardar&iacute;a en llover. Supo que lo dec&iacute;a, pero sinti&oacute; cada palabra como si no fuera suya. Levant&oacute; los ojos, y descubri&oacute; a V&iacute;ctor apartando la mirada. Dio un sorbo al caf&eacute;, y algo se removi&oacute; en sus adentros.

V&iacute;ctor observ&oacute; a la gente en la calle: hombres trajeados, mujeres con bolsas o ni&ntilde;os entre los brazos, sonrisas de trascendencia subidas en taxis, en motos, en melancol&iacute;as. Pens&oacute; que los miraba con la incomprensi&oacute;n de las vacas. Y pens&oacute; que la ciudad era m&aacute;s fr&iacute;a que nunca. 

&laquo;Da v&eacute;rtigo&raquo;, dijo. &laquo;La mano que nos sujeta, nos voltea. Y un d&iacute;a una indigente puesta hasta las cejas descubre nuestro fogonazo, plaf.&raquo;

Alesio mir&oacute; a V&iacute;ctor y quiso decir algo. Quiso alargar su mano, sujetar la suya. Pero no pudo. 

V&iacute;ctor busc&oacute; m&aacute;s lejos, entre los edificios. Las primeras gotas de lluvia bailaron frente al cristal. 

&laquo;Un flash fotogr&aacute;fico&raquo;, susurr&oacute;, &laquo;nuestro fogonazo.&raquo;

La puerta se abri&oacute; con un golpe, y una r&aacute;faga de fr&iacute;o se col&oacute; bajo las mesas. Con un &uacute;ltimo esfuerzo, Alesio busc&oacute; en su interior una palabra. Siempre era al rev&eacute;s, siempre era V&iacute;ctor el que estaba all&iacute; para decir que la vida era mucho m&aacute;s simple. 

V&iacute;ctor imagin&oacute; que estaba muy lejos de esa calle, de ese caf&eacute;. Mir&oacute; a la gente abriendo sus paraguas, corriendo como hormigas a esconderse. Pens&oacute; en una nube en forma de pie sobre el West Side londinense, un peregrino que buscaba el &Aacute;rbol de la Vida para saber por qu&eacute; Dios era tan p&eacute;simo anfitri&oacute;n, un traje de sat&eacute;n y unas mariposas de agua helada, que estallaban en el alfeizar de la ventana. Y cerr&oacute; los ojos para no llorar.

Se dijo que aquello no serv&iacute;a, que lo que importaba estaba m&aacute;s al fondo, detr&aacute;s de las piedras o las sonrisas. En las huellas m&iacute;nimas de las fotograf&iacute;as. &laquo;Ni siquiera la lluvia puede llegar tan lejos&raquo;


Una mano sostuvo el aire.

Sostuvo el aire.

Y luego lo dej&oacute; caer.


]]></description>
			<dc:creator>chorizoensalchicha</dc:creator>
			<dc:date>2007-12-08</dc:date>
			<pubDate>Sat, 08 Dec 2007 22:05:46 UTC</pubDate>
		</item>
	</channel>
</rss>
