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	<channel>
		<title>serjio en loscuentos.net</title>
		<link>/cuentos/local/serjio/</link>
		<description><![CDATA[http://lacasadelaspalabrasvoladoras.blogspot.com/




"La suposiciÃ³n es uno de los estadÃ­os de la pelotudez." (palabras sabias de Petecus).




De mi amigo Daniel (mardanw):

Desenfunda la Magnum 357 y cÃ¡ganos a tiros, hermano.
(hablando de herir con palabras de los poemas).












Me han dicho Hierofante...lo mÃ¡s raro que han tildado a mi forma de escribir...gracias escritora sigilosa! (mi querida Aimara)



Un maravilloso regalo de Edugreen, muchas gracias Eduardo:

HOY LA VOLVÃ­ A VER

para Serjio


Adoquines
y paredes hÃºmedas
configuran una geografÃ­a
que siempre se lleva adentro
casi hasta los confines;
constituye motivo de pensamiento
glicinas, jazmines, malvones
encerrados en rejas oxidadas
tras un largo invierno;
fue siempre un sobresalto
ver desde el bar esquinero
esa mina dulce prendida en mi pecho
y sÃ³lo consigo un saludo, una sonrisa
y eso desde hace mÃ¡s de un aÃ±o;
y caigo en la cuenta, triste verdad
que el ganador quedÃ³ olvidado en la pensiÃ³n,
la realidad es una bofetada
y no porque sea una maldad;
se trata de cosas del corazÃ³n,
de esas que no se compran, ni se pagan,
nacen solas, por ese misterio inexplicable
del destino, del amor; 
te cuento esto Serjio querido
un domingo a la tarde
en este Buenos Aires desolado, 
que te parece si te llamo, te invito
unas pizzas y charlamos,
que hoy la he vuelto a ver
y necesito hablar con un amigo.

 
Texto agregado el 24-01-2011




A Serjio, de esta pÃ¡gina,
por "descubrir" mis letras y hacerme ver que tal vez valen la pena.


Vamos a hacer proyectos 

Ahora, que ha refrescado y hemos dormido,
y vivimos el dÃ­a a dÃ­a apasionados,
vamos a hacer proyectos.

Que la mente diseÃ±e planos
mientras ven ambos ojos el horizonte.
Que, quedarse parados
sin pensar, vislumbrar, idear, e intentar,
es perder ocasiones, 
Que, soÃ±ar y vibrar es pintarle Picassos
a la vida y volar 
a corto, a medio, a largo plazo.

SoÃ±emos, realistamente, soÃ±emos.

MUCHAS GRACIAS LUIPOE!!!!




Otros cuenteros favoritos:

ATARA
AMATTORE
BYNARYUS]]></description>
		<language>es-es</language>
		
		<item>
			<title><![CDATA[FUGA]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/465/465517/</link>
			<description><![CDATA[FUGA

Nos escapamos de la maldita prisi&oacute;n, dos negros y un blanco, y yo,
un comunista traidor. Corr&iacute;amos a campo traviesa, forajidos, con el
miedo en los huesos, nos clav&aacute;bamos espinas en las piernas y
tobillos, est&aacute;bamos descalzos. Uno de los mulatos se encontraba
esposado conmigo y los otros estaban atados tambi&eacute;n, parec&iacute;an
un racimo de estropajos, sucios, salvajes, transpirando hu&iacute;da.

Recorrimos el bosque de pastizales escarlatas y &aacute;rboles retorcidos
entre hiedras en unas cuantas horas, o tal vez fueron d&iacute;as, y cuando
llegamos al cruce de un r&iacute;o de caudal furioso nos tomamos un
descanso. Suspiramos. Bebimos con sabor amargo. Nos miramos sin decir
vocablo alguno. Exud&aacute;bamos rabia en los ojos cansinos. Les
pod&iacute;a observar en los ojos su horror sangu&iacute;neo. El latino
ten&iacute;a una infecci&oacute;n en la pantorrilla, le supuraba la herida
como la noche que nos flu&iacute;a encima. Los dos negros no hablaban una
palabra de espa&ntilde;ol, ni tampoco hablaban ninguna palabra y a pesar de
su tozuda contextura se estaban resquebrajando. Uno lloraba con gestos de
a&ntilde;oranza, sus l&aacute;grimas se fund&iacute;an con la
transpiraci&oacute;n de su cara cobriza. Yo miraba al cielo, quiz&aacute;
para obtener alguna respuesta cifrada en las primeras estrellas que se
prend&iacute;an en &eacute;l. Nos embebimos de oscuridad y la fatiga nos
tom&oacute; de sorpresa.

Despertamos con un sol radiante al borde del grito de agua. A lo lejos,
entre los &aacute;rboles rabiosos del bosque, se escuchaban los ladridos de
sabuesos, nos segu&iacute;an, persegu&iacute;an nuestro miedo. O&iacute;mos
la incertidumbre en el aire y corrimos de inmediato cruzando el r&iacute;o.
Empapados, atravesamos unos matorrales salpicados de heno y llegamos a un
claro, la llanura cristalina, un hermoso panorama que contrastaba con la
desesperaci&oacute;n de cuatro parias. Se divisaba desde all&iacute;, en el
fondo de la planicie, una monta&ntilde;a erguida como un monumento macabro
sobre la tierra. Pens&aacute;bamos que si cruz&aacute;bamos la
monta&ntilde;a no nos perseguir&iacute;an los guardias ni sus monstruosos
perros, que perder&iacute;an el rastro, que se dar&iacute;an por vencidos.
Pens&aacute;bamos en ser libres y no sufrir el enclaustro con &aacute;pices
de torturas, hambre y penurias. No quer&iacute;amos volver a una
c&aacute;rcel mental de sin razones por pensar distinto o ser diferentes.
No lo dec&iacute;amos, no lo dijo ninguno de nosotros, pero lo
pens&aacute;bamos, se nos ve&iacute;a en la cara. Corrimos presurosos hacia
la altura salvadora. A nuestras espaldas se ve&iacute;an los primeros
perros atravesando los matorrales. Corrimos desaforadamente, atados a otro
cuerpo, hermanados en lo inevitable, con id&eacute;ntico destino, por el
mismo fin. 

De improvisto, cuando se alzaba la monta&ntilde;a frente a nuestros ojos,
un precipicio nos detuvo la carrera. Era profundo, sin fondo divisable. Los
perseguidores se acercaban, nos ten&iacute;an. La libertad nos llamaba, la
ten&iacute;amos tan cerca. Nos miramos por &uacute;ltima vez, y entre
silbatos y ladridos, saltamos al vac&iacute;o. 

Ahora somos ideas que vagamos libres pero en nuestra propia
prisi&oacute;n.]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2010-10-20</dc:date>
			<pubDate>Wed, 20 Oct 2010 16:35:27 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ANTES]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/471/471090/</link>
			<description><![CDATA[ANTES

Antes del r&iacute;o
fue piedra mi coraz&oacute;n
antes del blanco capullo
fue esfinge mi alma
fue cubo mi raz&oacute;n
y mi estirpe fue objeto de ira.
Antes de m&iacute;
hubo otros rostros
otros despertares vac&iacute;os
y caricias de lluvias.
Antes de hoy
fue humanidad
racimo de cuerpos
en voluptuosa agon&iacute;a
fue rabia
fue l&uacute;gubre belleza
fue congoja tibia
apat&iacute;a de t&eacute;mpano.
Antes fue ahora.]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2011-01-16</dc:date>
			<pubDate>Sun, 16 Jan 2011 14:12:12 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[LA CASA ROJA]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/472/472787/</link>
			<description><![CDATA[LA CASA ROJA

Eran horas singularmente nefastas en la Casa Roja. Se soltaban apagones repentinos y los ni&ntilde;os lloraban, al parecer, sin causa alguna. Sus llantos se convert&iacute;an en plegarias, as&iacute; les ense&ntilde;aban sus maestros. Los adultos present&iacute;an un cambio desde lo profundo de sus c&eacute;lulas, sab&iacute;an que el universo los envolver&iacute;a de inquietantes razones y de destino, ese que tanto anhelaban y que representaba verdad.

La esencia de la casa, sus antig&uuml;edades, los recovecos vestidos de alquimia, todo, siempre estuvo equilibrado, pero la llegada de un viento de octubre cambi&oacute; la mon&oacute;tona tranquilidad de la casa de estudios. Por as&iacute; decirlo, en ese entonces, se despertaron libros que no debieron ser abiertos, se elucubraron causas y consecuencias, nacieron artes nunca vistas y las auras se reflejaron en realidades. La inteligencia de los eruditos lectores percudi&oacute; los cimientos y muros de la casa, su sapiencia se filtr&oacute; tras ellos como una inyecci&oacute;n de cognitivismo eterno y perpetuo. Entonces, ahora, las paredes hablan. Dicen simbolismos arcanos que roen la mente de los sabios estudiosos, los poseen de magia en cantos sagrados de dimensiones ya extintas. 

En algunos d&iacute;as los libros ruedan por las paredes y se mantienen abiertos de par en par en hojas cifradas que forman, junto con libros vecinos, c&oacute;digos de lectura. As&iacute; leen los muros parlantes. Sus moradores pasaron de tener una brillante inteligencia a una locura trascendente. Pero ya ninguno de sus habitantes sale de la casa, no se los ha visto desde octubre. Ellas dicen que no est&aacute;n muertos, que fueron m&aacute;s all&aacute; de la sabidur&iacute;a y sus luces ahora conforman el cosmos inmaterial. 

Al visitar las cercan&iacute;as de la Casa Roja se puede escuchar c&oacute;mo el viento murmura sobre nuestros o&iacute;dos..., las paredes hablan, dicen que el cuento de la vida es la ilusi&oacute;n m&aacute;s bellamente creada y su espejismo somos nosotros... ]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2011-02-15</dc:date>
			<pubDate>Tue, 15 Feb 2011 14:07:03 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[OCURRE...]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/473/473389/</link>
			<description><![CDATA[Hoy ocurre que estoy solo
no me acompa&ntilde;a m&aacute;s que el cronotopo
voy pastando por las calles
y que vac&iacute;as y que sarc&aacute;sticas se sienten

ocurre que todas las vidrieras me observan
y ven mi des&aacute;nimo
encuentro un lugar certero acuevado
un barsucho de ancianos y de bochas
que ruedan como planetas en mi cabeza

tomo un caf&eacute; empetrolado
y sigo solo a mi lado
siquiera veo el mar de tu mirada

no hay ecos que se asomen a mi puerta
ni pasados pret&eacute;ritos en fuga
ning&uacute;n viento que rechine en mis o&iacute;dos
ni sonido que brote del alg&uacute;n amor olvidado

ocurre que sigo en la b&uacute;squeda de llamas
alguna tierra en la que ancle mis ojos cansados
me muevo en signos de pregunta
y la nada y la ausencia siempre ganan

ocurre misterio en mi vida miserable
que soy todo un perfecto incorrecto y nadie
me acerca su abrazo cruzando la cerca

ocurre un letargo de momia evanescida
un llanto d&iacute;scolo sin gloria
tantas utop&iacute;as que se r&iacute;en de mi cuerpo
y tan lastimosamente
ya nada ocurre.

24&#039;2&#039;11]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2011-02-24</dc:date>
			<pubDate>Thu, 24 Feb 2011 23:39:21 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Bye Musa!]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/487/487286/</link>
			<description><![CDATA[Se acaba la musa y pido disculpas, pende de un hilo de locura y casi que la cordura me ha estafado, tal vez alg&uacute;n sue&ntilde;o plasmado, escrito con tinta de realidad, a lo mejor un odio profundo, una frustraci&oacute;n lejana... gotas de melancol&iacute;a frecuentan mis ojos...
pero no hay nostalgia que te devuelva, tu forma de palabras yace en mi inconciente, se ha quedado tu esencia como sarc&oacute;fago de ideas, ni la pluma, menos mis dedos hacen el menor de los esfuerzos...

]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2011-10-11</dc:date>
			<pubDate>Tue, 11 Oct 2011 15:54:18 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[FILOSOFOSO (*)]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/495/495757/</link>
			<description><![CDATA[Uno: siga, no omita los pasos (calle)... dos, el tiempo fluct&uacute;a en su mente, d&eacute;jese llevar... siga los pasos, no altere sus circuitos... ud. piensa que no es un robot?; tres, la materia, gran ilusi&oacute;n &oacute;ptica, se desarrolla en su esp&iacute;&shy;ritu, amorfa (ud. le da sentido)... cuatro: llene los espacios en el vac&iacute;&shy;o de su coraz&oacute;n (solo un &oacute;rgano integrado), saque la coraza y abrace las emociones (cargue: programa emociones, es muy f&aacute;cil, solo llore, junte pena)... &uacute;ltimo paso, cinco: sabemos que es dif&iacute;&shy;cil, chorrea ausencia, dificultad y dolor, pero la meta es esquivar, aprender; redireccione, sintetice, los sentimientos lo ayudar&aacute;n (est&aacute;n en la planta alta de sus dudas), utilice por favor la raz&oacute;n pero con sumo cuidado, puede ser contraproducente; equilibre-tiempo-espacio-materia... friamente equilibre o trate de vivir, de eso se trata todo esto...


* Decid&iacute; subirlo de nuevo ya que antes aparec&iacute;a mal, con s&iacute;mbolos, etc.]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2012-03-17</dc:date>
			<pubDate>Sat, 17 Mar 2012 13:34:32 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[B&Uacute;SQUEDA]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/526/526798/</link>
			<description><![CDATA[Busco,
a veces, esa fracci&oacute;n de m&iacute; que me complete.
Soy pasado que acontece
 presente instant&aacute;neo
 torbellino
y busco futuro para seguir siendo.

Busco un p&aacute;ramo azul que me palpite
 un rayo de nada cegador
 un cielo, un celeste, un tornillo
ese orificio de incumbencia que transite una ma&ntilde;ana ronca
la hondonada irrespetuosa
 la mar, mi perro, un sue&ntilde;o, el olvido
 la fragancia del dolor.

Busco el martirio en un amanecer profundo
el iconoclasta tangente
una mente sarc&oacute;fago de ideas
 una pista, un resquicio, una duna
 mi luna, un reproche.
Un cuarto creciente cerrado
 la estructura ef&iacute;mera esquel&eacute;tica
 el armaz&oacute;n corro&iacute;do y mil destinos.

Busco angustia, girasoles, monoton&iacute;a, felices, 
sangre, alegr&iacute;a, imanes, lugar.
Encuentro
pasado, presente, ausente
un futuro que me busca
 esa parte que es faltante
 ese yo, mi alter ego
el pedacito de persona
 en el s&oacute;tano fr&iacute;o y solitario
 en lo profundo de mi abismo
en la carro&ntilde;a
pisando el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o.
Encuentro algo de encuentro
una fracci&oacute;n de mi
 en el futuro
 en el torbellino
 del presente y el pasado.
]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2013-08-08</dc:date>
			<pubDate>Thu, 08 Aug 2013 17:35:29 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[ORBITA]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/533/533248/</link>
			<description><![CDATA[ORBITA
 
El Comandante Johnson despert&oacute; susurrando una vieja canci&oacute;n de cuna casi olvidada. Hab&iacute;a decidido que ese d&iacute;a ser&iacute;a su cumplea&ntilde;os. Hac&iacute;a mucho tiempo que el reloj averiado se debat&iacute;a entre horas caprichosas que ya no mir&aacute;bamos para no confundirnos. Zucker lo salud&oacute; con desgano y con un gesto casi anticuado, le ofreci&oacute; el &uacute;ltimo chocolate liofilizado que nos quedaba. Nadie le crey&oacute;, pero tal vez el tiempo solo exista en los peque&ntilde;os recuerdos. Construimos el ayer bas&aacute;ndonos en el ritmo de nuestros est&oacute;magos, t&iacute;midamente disonantes. El anteayer y el ma&ntilde;ana eran apenas nebulosas dif&iacute;ciles de desentra&ntilde;ar. 
Los rayos entraban por las cinco claraboyas de la c&aacute;psula de manera bastante predecible, creando absurdos efectos que jugaban rectamente por nuestro peque&ntilde;o espacio, hasta aqu&eacute;l d&iacute;a en que la &oacute;rbita cambi&oacute; y la gravedad dej&oacute; de ser constante. Al principio, nos anim&aacute;bamos a mirar hacia el exterior pero Zucker las tap&oacute; con una cortina de pl&aacute;stico para ahuyentar la nostalgia. La radio ya no emit&iacute;a ning&uacute;n esbozo de sonido y nuestras voces solitarias ya no articulaban demasiadas palabras para evitar el hartazgo. Yo le ofrec&iacute; al Comandante un apret&oacute;n de manos y una de las pocas sonrisas que pod&iacute;a dibujar; mi cara cansada solo me permit&iacute;a ese gesto (que debi&oacute; parecer ficticio), ajeno a lo humano. Dec&iacute;a que eran sesenta y cinco a&ntilde;os, mas nadie pod&iacute;a discutirlo. Los viajes tallan el rostro prematuramente con signos y reproches. La ingravidez, los cambios de presi&oacute;n, una soledad acompa&ntilde;ada, alteran el funcionamiento de algunos tejidos. Johnson todav&iacute;a conservaba una digna cabellera plateada y unas cejas sembradas en forma amenazante. Lo vi por primera vez en la Estaci&oacute;n terrestre, algunas horas antes de la partida. Se comentaba que ya estaba retirado pero lo convocaron por la envergadura de la misi&oacute;n que est&aacute;bamos a punto de emprender. Una mujer de piernas como rascacielos lo acompa&ntilde;aba, hermosa y mucho m&aacute;s joven que &eacute;l. Tal vez su hija, nadie pregunt&oacute;. Su fama creaba una atm&oacute;sfera de respeto que era imposible quebrantar. 

Conoc&iacute; al Teniente Zucker durante el entrenamiento. Ten&iacute;a una frondosa experiencia, que se negaba a compartir. Hablaba poco e interactuaba solamente con aquellos que conoc&iacute;a. Se destacaba en las pr&aacute;cticas f&iacute;sicas; era &aacute;gil y demostraba una fuerza inusitada. Era un excelente profesional; el mejor ingeniero espacial que se pueda tener, pero no sab&iacute;a regresar. Despu&eacute;s de cada misi&oacute;n se encerraba en una vor&aacute;gine de alcohol y excesos, que le robaban sus afectos y dinero, hasta que se limpiaba por completo en alguna cl&iacute;nica de rehabilitaci&oacute;n desconocida y volv&iacute;a al entrenamiento, como el Teniente ejemplar que todos adoraban. Pero muy pocos sospechaban de la oquedad que se apoderaba de sus impulsos y su car&aacute;cter, fr&iacute;o y oscuro como un arroyo de monta&ntilde;a o tal vez como una sombra que escapaba de otras sombras. Este ser&iacute;a su &uacute;ltimo viaje y se mostraba feliz por haberse comprado una casa en la playa con varias cocheras y bodega incluida, quiz&aacute;s ahora no volver&iacute;a a beber.
 Yo era apenas el Teniente del Sur, el novato con una sola experiencia nefasta, rodeado de m&uacute;ltiples suspicacias pol&iacute;ticas. Aqu&eacute;l incidente en la Estaci&oacute;n rusa nunca se me perdon&oacute;. Estaba libre de cargos, libre de todas las culpas, pues se concluy&oacute; que el desperfecto en la nave fue ocasionado por el paso del tiempo o el destino, certificado por una corte de peritos que utilizaban un sinf&iacute;n de tecnicismos que no calmaban mi conciencia. Una conciencia que no olvidaba que el transbordador de emergencia fue activado por un solo hombre, que escapaba de destellos voraces que lo quer&iacute;an fagocitar, con sonidos espectrales provenientes de la nave que se ramificaban como r&iacute;os en su mente. Un hombre que observaba lejanos a sus colegas que se incineraban uno a uno, hasta que la estaci&oacute;n implosion&oacute; en part&iacute;culas infinitas y en esperanzas desecadas… Claro, estaba absuelto de cargos, pero la culpa iba de mi mano a donde fuese. Y mis colegas nunca olvidar&iacute;an que cualquiera de ellos podr&iacute;a ser el pr&oacute;ximo en encontrar su tumba en el espacio, si viajaba conmigo.
 Ambos hombres trabajaron de manera tenaz y sistem&aacute;tica para ignorarme hasta el momento del viaje. La prensa insist&iacute;a en pormenores importantes que ellos trataban de soslayar con detalles t&eacute;cnicos. Mi dificultad con el idioma ser&iacute;a la perfecta excusa para evitarme el oprobio de preguntas de miles de voces y c&aacute;maras encendidas que enceguec&iacute;an nuestro camino al m&oacute;dulo espacial.
 
Desde el reproductor Ella Fitzgerald invitaba a un brindis solemne, vac&iacute;o, como en un p&aacute;ramo artificial de dudas y de mareas mentales. As&iacute; nos sent&iacute;amos hace a&ntilde;os, nadie lo dec&iacute;a nunca. El Comandante Johnson supuso que “Angel eyes” ser&iacute;a la canci&oacute;n m&aacute;s apropiada del mundo para este cumplea&ntilde;os. No lo discutimos. Sus ojos azules estar&iacute;an prontos a desaparecer, tal como en la canci&oacute;n, y los nuestros estar&iacute;an demasiado lejos para asistir. El cruel silencio de la radio y la ausencia del tiempo no se llevan bien con la esperanza. Ni los absurdos pasatiempos que pudimos inventar, alcanzaban para llenar las horas de rutina e insomnio. Por entonces, cada uno ten&iacute;a un ritmo distinto. El que lograba dormir, despertaba relatando alg&uacute;n sue&ntilde;o que se dejaba recordar. El Comandante so&ntilde;aba con la universidad y sus haza&ntilde;as amorosas, Zucker desentra&ntilde;aba problemas matem&aacute;ticos y yo repet&iacute;a los sue&ntilde;os de los colegas muertos en la Estaci&oacute;n rusa; eran sus sue&ntilde;os, yo no ten&iacute;a propios. De vez en cuando so&ntilde;aba con ella, pero no era m&iacute;a y las horas siguientes se hac&iacute;an interminables. Hab&iacute;amos dejado de extra&ntilde;ar para evitar la desilusi&oacute;n. Los cambios de gravedad nos entreten&iacute;an un poco, porque no pod&iacute;amos predecir cu&aacute;ndo ocurrir&iacute;an. Muchas veces hac&iacute;amos apuestas por alguna comida, libro o alguno de los murmullos que hac&iacute;an ecos en nuestras cabezas. Ten&iacute;amos alimento y aire para muchos a&ntilde;os, pero ni siquiera sab&iacute;amos cu&aacute;nto hab&iacute;a transcurrido desde la partida y tampoco el tiempo padecido desde que perdimos la comunicaci&oacute;n con la Tierra.
 
El chirrido era demasiado agudo y supuse que la radio hab&iacute;a vuelto a funcionar. No hab&iacute;a so&ntilde;ado nada pero mis ojos estaban claramente pesados. Le grit&eacute; a Johnson pero durante mi sue&ntilde;o la gravedad hab&iacute;a vuelto a cambiar y era dif&iacute;cil saber en qu&eacute; lugar de la c&aacute;psula se encontrar&iacute;an mis colegas. El ruido no volvi&oacute; y me incorpor&eacute; llamando a Zucker, quien seguramente estar&iacute;a dormido. Escuch&eacute; sus voces, ellas estaban all&iacute;. La radio segu&iacute;a muda y recorr&iacute; todo el lugar sin encontrarlos. Hab&iacute;a perdido a los espectadores de mi soledad. El asombro ya no constitu&iacute;a una opci&oacute;n. Ni siquiera la tristeza. Pasaron los d&iacute;as y segu&iacute; buscando con la ilusi&oacute;n diluy&eacute;ndose cada vez m&aacute;s; se licuaba mi cordura, pisoteada en el piso por la realidad. Ca&iacute; en la cuenta de que siempre estuve solo en este viaje, esta era mi misi&oacute;n. Ya casi no la recordaba, &iquest;la &oacute;rbita de Juno, el planeta W-45sg, traer a casa alg&uacute;n sat&eacute;lite son&aacute;mbulo tal vez? No me importaba, hab&iacute;a perdido toda conexi&oacute;n con mi casa; ahora mi hogar resid&iacute;a en un pu&ntilde;ado de metros cuadrados de acero y circuitos.
 
Me sobresalt&eacute; luego de otra siesta profunda; un cambio orbital abrupto me sacudi&oacute; como un despertador voraz. Quiz&aacute;s hab&iacute;a llegado a destino, pero los rastreadores satelitales hab&iacute;an dejado de funcionar y no sab&iacute;a d&oacute;nde me encontraba. Johnson y Zucker ya no estaban y decid&iacute; correr las cortinas que ocultaban las claraboyas. As&iacute; podr&iacute;a expandir el espacio que dentro de m&iacute; era enorme. Necesitaba buscar alguna verdad, desempolvar el misterio de mis a&ntilde;os y mis errores, alguna redenci&oacute;n que me proteja de m&iacute; mismo y de otros. Ahora las estrellas ser&iacute;an m&aacute;s constantes que la presencia de mis ocasionales compa&ntilde;eros. De vez en cuando Alguien me regalar&iacute;a alg&uacute;n rayo de sol (apenas eso) y podr&iacute;a permanecer horas contando esas c&aacute;psulas numeradas como la m&iacute;a que ahora ve&iacute;a sembradas por miles y que imaginaba pobladas de otros hombres mirando por otras claraboyas, que como yo trataban de atravesar la condena del destierro.]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2013-11-29</dc:date>
			<pubDate>Fri, 29 Nov 2013 15:07:56 UTC</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[POEMA L&Iacute;QUIDO]]></title>
			<link>https://www.loscuentos.net/cuentos/link/542/542400/</link>
			<description><![CDATA[POEMA L&Iacute;QUIDO

Desde el cu&aacute;ndo de un ti que se diluye con pasado
Como nada que has de saber que no se haya escuchado
Adecu&aacute;ndose en m&iacute; palabras de carretera
Decirte que quiz&aacute;s en tu mirada veo una plaza gris de arpegios rotos
A veces est&aacute; tu luz resfriada con matices de New York
As&iacute; con edificios que ma&uacute;llan alturas raras y m&aacute;s raras
Te veo en la planicie de las bocacalles que respiran agua 
Como yo respiro ternuras de la noche cuando sigo alg&uacute;n destino
De esos que guardaban los charcos de Dal&iacute; o Ner&oacute;n insult&aacute;ndome
Te escucho siempre a trav&eacute;s de los neones que tartamudean su luz
Juro que no tengo escudos ni nada que ver con los cielos
Ni tengo seguro de muerte ni viviendo mil accidentes
Te digo un cuaderno hasta un libro que es tomo para expresar lo inacabado
Tr&eacute;mulo a trav&eacute;s de las esfinges me siento pero sincero
Ser&aacute; que tus pesta&ntilde;as a veces me ahorcan de a poco muy suave
Como la vez que jugaste a la cuerda en la monta&ntilde;a
Saltando la vida y cayendo de m&iacute;
No hay ni un solo paso en el que no recuerde los verbos
Tras tu u&ntilde;as all&iacute; en el charco
Debo decirte que la espada cort&oacute; varias estrofas
Las venas huyeron aliviadas tejiendo de rojo alturas
Innumerables como tantos febreros caducos proximales
Mira que hay surcos en el viento con caras borrosas
Modernas tecnolog&iacute;as que me siguen y me desvalijan
Hay girones de campos de mentiras de a pie
Y no siempre fue as&iacute; de palidecido mi cuerpo
Recuerdo vagar por un asfalto de cristal
Que contaba mis pasos ri&eacute;ndose de las horas 
Tal vez esto te parezca divertido o proclames por m&iacute; 
Un poco de parcialidad y de consuelo
No debes olvidar que me debes memoria
Unas cuantas hendiduras al ras del alma
Que gritan revueltas de refracci&oacute;n y amores tenues
S&eacute; que existe Sigur Ros en tus labios y suena muy bien
Supe que hay trenes que salen volando y embisten vidas
Vi tambi&eacute;n mucosidades pender de los juegos
Esos de las plazas siendo los ni&ntilde;os de hierro
Retorcido creo
Bueno y para que entiendas
Las metas a veces son partidas con cintas blancas y todo aquello
Hay flores encendidas del color que t&uacute; quieras pero siempre
Est&aacute;n decr&eacute;pitas
Marchitas me dices con esdr&uacute;julas volando entre tantas afon&iacute;as
Un recuerdo brota se jacta y abduce
&iquest;Para?
Y si llegando hasta aqu&iacute; no te convences
Que la noche es tu ausencia
Que a veces secreto una paz inconsciente
Que las sombras est&aacute;n y te habitan
Y me hablan de buscarte tras los girasoles de Van Gogh
Y yo no tengo ni idea d&oacute;nde cosecharte
Puede parecerte com&uacute;n este lugar com&uacute;n con tristes razones
Pero no hay nada de lo que cueste
Que no te haya dicho.
]]></description>
			<dc:creator>serjio</dc:creator>
			<dc:date>2014-05-27</dc:date>
			<pubDate>Tue, 27 May 2014 01:16:02 UTC</pubDate>
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