Algo hoy me molesta y quiero ser muy sincero,
Quiero decirle señor, respetable caballero,
¿Por qué tiene usted, a mi Cristo prisionero?.
¿Que no puedo visitarle y decirle lo que quiero?
¿Esto será cierto o es sólo una humorada?,
¿que la casa del señor tenga las puertas cerradas?,
¿se le perdieron las llaves o quedaron olvidadas?,
cuando quiero visitarlo, sólo llego a la entrada.
¿Por qué usted tiene, a mi Cristo encerrado?
Hoy quiero hablar con Él, y me lo tiene castigado,
Pienso entonces que a usted, se le ha olvidado,
Que Cristo vino por todos, los bienaventurados
¿Tiene miedo usted, por los bienes materiales?
Si también son importantes, las cosas espirituales
Cristo dejó dicho, que todos somos iguales
Entonces abran las puertas, de iglesias y catedrales
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