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Su mirada, materializada en esos absorbentes ojos negros, penetra cientos de dimensiones antes de entrar en la mía. Cada una de esas dimensiones parecieran ser obstáculos que le hacen recordar cada una de las mas importantes experiencias vividas. Lo cierto es que ha vencido esas barreras y creo ser una nueva aventura. Pero, ¿de que me sirve tanto análisis de su mirada, si la mía no encontró ningún obstáculo para penetrar en la suya?
Sus generosos 31 años me donan 3 para que ambos tengamos 28.
Su pelo negro, muy negro y largo, acaricia sus hombros y espalda y me invita con su ondular, a bañarme bajo él como si fuese una cascada de aromáticas aguas.
Su boca despierta la mía, es la terminación de una obra perfecta, tal cual el pastelero agrega la última guinda al pastel.
Tanto deseo que mis brazos se alarguen, que siento que mis manos rozan el suelo y así poder abrazarla cubriéndola completamente.
Ciertamente, su matrimonio anda mal, de lo contrario no me observaría de esa manera. Nuevamente caigo presa de mujeres mayores, de mujeres que desvían mi mirada, que me hacen abrazar al aire por temor a perderlo, aquellas que en primera instancia dejan salir de su boca palabras burlescas acerca de mi edad, pero antes de que éstas lleguen a ser meditadas por mi, su mirada las atrapa y las absorbe con hambre incontrolable.
Es la obsesión de vencer el factor riesgo, es la adrenalina de lo prohibido, lo que me hace borrar de un soplo a su alicaído esposo y a sus inofensivos hijos.
Por su puesto observo sus manos, la brújula de sus pasiones, aquellas que acarician sin titubear un segundo, aquellas manos experimentadas, que no pierden tiempo en acariciar lugares secundarios ni en tomar mi mano.
Sé que es sólo el primer beso, no es un paseo en el parque, no es un ramo de flores, no es un chocolate; es el primer beso el que está sobre una gran muralla que debo alcanzar y luego saltar, por que el camino detrás de ésta está penetrable, con muchas curvas pero muy bien señalizado.

Texto agregado el 07-12-2005, y leído por 116 visitantes. (0 votos)


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