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Inicio / Cuenteros Locales / kaluzza / 6 pasos

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  [C:192004]

Como todos los atardeceres Bertulio tomaba el mismo camino, que más que camino era un atajo que atravesaba un pequeño y angosto valle entre dos grandes cerros. Era el momento en que regresaba a casa de sus padres luego de un tedioso trabajo en el fundo de su abuelo, que consistía principalmente en plantación y cosecha. Sin embargo, más allá de acortar camino, le intrigaba aquella cueva que se veía a lo lejos casi ignorada por la veloz y superficial mirada diaria, pero a la vez abundaba en inquietud en el sexto sentido de Bertulio.
Tal vez era por el callejón antes de entrar a ella o quizás ese inconmensurable silencio que la rodeaba o simplemente ese negro encegecedor que resaltaba de ella, lo que alteraba la confianza y tranquilidad del muchacho. Era de esas cosas míticas de los pequeños pueblos creada quizás por uno de los primeros pobladores el cual convenció a las generaciones posteriores que esta cueva atacaba a aquellos que la observaban por un buen tiempo. Cada año desaparecía gente sin encontrarse rastros. Se sospechaba fuertemente de la cueva, pero lo curioso es que nadie lo aseguraba debido a que no existía alguien que se atreviese acercarse; “es probable que aquellos que quisieron aclarar el tema se acercaron a la cueva y ésta los haya consumido o algo así” -decían en el pueblo-. A lo lejos se creía divisar a sus alrededores cadáveres, posiblemente de perros, aves, zorros, ratones y quizás de aquellos desaparecidos, cuya razón de su muerte es hasta entonces un misterio.
Cada vez que Bertulio pasaba frente a esta cueva se dirigía a ella, pero solo alcanzaba acercarse 10 pasos para luego retroceder abrazado por un pánico inimaginable que lo llevaba de vuelta a su casa corriendo como el mejor de los atletas. El más fiel opositor al camino diario de Bertulio era su propio padre, el cual aterrado por el mito viviente de los antepasados juraba cada día a su hijo que por ningún motivo lo iría a buscar a esos lugares en caso de que Bertulio sufriera algún peligro.
Un día decidió sentarse en su camino cuando ya atardecía y observó detenidamente la cueva sin acercarse a ella. Con una muy pulida vista logró divisar restos de personas a un radio definido alrededor de la cueva tratando de relacionarlos con aquellos pobladores desaparecidos. Luego de un momento, y quizás por la llegada de la noche que le ocultaba la verdad, creyó encontrar similitudes lo cual sin pensarlo corrió a su casa lleno de pánico.
Al día siguiente, cuando ya los cerros se imponían al sol, lleno de valentía decidió enfrentar cara a cara la cueva. Paso a paso prescindió de todo aquello que alteraba su sensibilidad. Cuando sólo le faltaban 6 pasos para entrar en la cueva, instantáneamente todo se apaga y luego Bertulio comienza a ver la cueva desde lo alto y ve su cadáver botado a 6 pasos de la boca de la cueva acompañado de otro cadáver que era de su padre entendiendo que luego de no volver a su casa aquel día, su padre lo salió a buscar en el lugar que más sospechaba.

Kaluzza 2001

Texto agregado el 26-03-2006, y leído por 133 visitantes. (0 votos)


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