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Inicio / Cuenteros Locales / Froilan / Erika I

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ERIKA


¿Cuántos años tendría yo? ¿Apenas cumpliría 17 o todavía tendría 16? Era más o menos por ahí. Soy Andrés y hay amores que no se curan y no se olvidan como el de aquella época. No pretendo aburrirlos con este trozo de mi vida, mas bien, quiero que muchos conozcan lo que puede hacer una mujer…
Yo estudiaba en la prepa, y pasaba por mi un autobús al que subía indiferente hasta que un día (maldito y bendito a la vez) me di cuenta de que en los asientos de enfrente se sentaba una niña preciosa, con el cabello negrísimo rizado y unos ojos azabache aterciopelados coronados por unas sedosas y largas pestañas; su piel parecía de seda y su figura me encantaba ¡Algo inalcanzable para mí!
Todas las mañanas trataba de verla y con indecible alegría me di cuenta de que también me observaba con una mirada en la que leí el amor y la pasión. Me arreglaba lo mejor que podía y por ella me despertaba a las cuatro de la madrugada para llegar temprano a la parada del autobús, sin importarme que la acompañara una amiga o tal vez hermana en el asiento contiguo.
Así pasó mes y medio, yo la llamaba “mi niña linda” y no podía encontrarla dentro de la escuela; también me di cuenta de que los martes y los jueves no iba en el autobús, por lo tanto deduje que esos días entraba tarde. Mis amigos ya sabían que me sentía atraído por aquella niña aún sin conocerla y se sentían conmovidos por haber nacido en mí un amor tan raro.
Un lunes como todos, llegué temprano y estuve a punto de preguntarle su nombre, pero me faltó valor y no lo hice; cuando poco antes de llegar a mi salón vi a un compañero del curso pasado por lo que decidí acercarme a él, y con una felicidad extrema me di cuenta de que “mi niña linda” andaba por ahí.
Le rogué a mi ahora “amigo” que me la presentara quien además de eso hizo más: escribió el nombre que adoré por mucho tiempo:
Erika Alizeth P…. R……

Mi amigo no perdió tiempo y en unos minutos ya estaba hablando con esa jovencita, ella fue la que inició:
-Te he visto en el autobús.
-Hmmm… sí, yo también te he visto.
-¿Dónde se llama donde vives?-preguntó seguidamente.
-S.. M…. H….
-Ah… cierto.
Continuamos platicando de cosas banales para cualquiera, pero para mí era como estar en el paraíso en donde olvide completamente a mi amigo Carlos. Poco después vi la hora en mi reloj: ¡habían pasado cinco minutos desde que comenzó mi clase! Me despedí amigablemente de ella y corrí a mi salón que estaba hasta el último piso en la última aula, al llegar resultó que la maestra había decidido enfermarse y no asistió ¡casi me di de topes! Erika tenía hora libre y de haber sabido que yo también, estaría con ella en esos mismos instantes, pero el destino es el destino. Ese día la casualidad estuvo a mi favor: algunas clases fueron suspendidas y terminé por salir temprano; cuando me dirigía a la salida me encontré con Carlos, sin dudarlo le pregunté por Erika a lo que me respondió:
-Ahora esta jugando voleibol, pero vamos si quieres, allá está Isaac y así como que vamos a platicar con él.
Accedí rápidamente, lamentando un poco la compañía. Cuando llegamos, varias de las jugadoras empezaron a gritar:
-¡Ali! ¡Ali! Ya te vinieron a ver.
No es necesario decir que me puse rojo como los anuncios luminosos de cierto refresco de cola, pero seguí mi camino.
-Ya te descubrieron, pero cuidado porque tienes competencia.
-¿Son muchos?-pregunté sin dudar de los muchos pretendientes que podrían asediarla.
-No, son como dos o tres, pero creo que a ella no le importa.
Llegamos con Isaac, no recuerdo que estuvimos platicando, yo sólo tenía ojos para mi dulce Erika, pero intentaba poner mis ojos en otra persona:
-¿Ya viste a esa?-inquirió Carlos.
-¿Cuál?
-La de chamarra negra, se llama Diana y me gusta.
Cuando pude apreciarla mejor le dije:
-No Carlos, tienes mal gusto, ella no se compara con Erika.
-¡Como que no! Hay muchos a quienes les gusta Diana, a esos se les llama el club de Diana.
-Pues a mi no me gusta.
-Claro, porque solo tienes ojos para Erika, ¿porque te gusta?
-No sé, yo la veía en el autobús y desde entonces me gustó.
-Ja, y ahora resulta que ya no soy tu compañero, sino tu mejor amigo.
Vi que en su rostro se dibujaba una sonrisa extraña mientras yo decía maquinalmente:
-Sí, jeje.
-Pues bueno, prepárate porque ahí viene.
Apenas tuve tiempo de voltear porque ella ya estaba casi sentada en la grada donde estábamos, le sonreí mientras decía:
-Ya me cansé, y como estabas aquí, vine a platicar contigo. Hola Carlos.
Carlos volvió la cabeza, ignoro si lo hizo para no estorbar o por que se molestó al verse saludado tan fríamente. Erika empezó de nuevo:
-¿No te gusta el voleibol?
-No mucho, soy un poco torpe.
Ella sonrió mientras suavemente levantaba sus pans para mostrar un par de piernas bien torneadas y blancas, cuando sus amigas volvieron a interrumpir.
-¡Ali! ¿Vas a jugar?
-No la molestes, que no ves que está ligando-exclamó otra.
Erika no hizo caso y me dijo:
-Están enojadas porque se les fue su jugadora estrella.
No dije nada porque cuando la vi jugar no parecía de las mejores, pensé que sólo quería alardear, así que permanecí en silencio.
-¿Y que hay en H…?-preguntó.
-No mucho.
-¿Allá como celebran el Día de Muertos? (se acercaba ese día)
-La verdad no salgo mucho, como mi papá es cristiano dice que todas esas fiestas son paganas.
-Jajajajaja, pues que antiguo tu papá…
Me ofendí un poco, pero me di cuenta de que no lo decía con mala intención. Hubo un silencio incómodo que ella volvió a romper:
-¿Te puedo decir algo y no te enojas?
-Sí.
-¿Seguro?
-Sí.
-Tienes sucia la nariz.
¡Porqué tenía que pasar exactamente ese día! No estaba enfermo pero hacía frío, así que mi nariz secretaba mucosidad; me sentí ridículo. Busqué en mis bolsas, pero no tenía papel; me volví hacía Carlos, pero ya se había levantado para platicar con Diana; tuve que ponerme de frente a Erika y pedirle un pañuelo, ¡ella tampoco tenía!
-Bueno-dije-espérame aquí, voy por unos pañuelos.
-Te acompaño.
Nos levantamos teniendo como espectadoras a todas las amigas de ella (que eran bastantes) y a Carlos e Isaac; cuando íbamos saliendo de la cancha, otra de sus amigas la interceptó:
-¿Qué haces aquí? ¿No estabas jugando?
-Ya no, voy con él a comprar pañuelos.
¡Que tonto! Pensé, encima de todo les está contando a sus amigas que no sé limpiarme la nariz, moví mi cabeza para que su amiga no me viera y seguimos. En la tienda de la escuela no tenían y tuvimos que salir, cuando ya los tenía y me hube limpiado, ella tenía dos chicles, uno azul y uno rosa en la palma de su mano ofreciéndomelos.
-Toma.
Cogí el rosa (me gusta el tutifruti) y al llegar a las canchas ya no había nadie, sólo la chamarra azul de ella.
-Bueno, ya me voy-dije-¿no te vas?
-Sí, espérame.
Corrió por su mochila y su chamarra y me tomó del brazo. Me sentí el hombre más feliz del mundo y cuando vi a mi amigo Paolo levanté la cabeza orgulloso mientras él me hacía una seña de aprobación. Nos subimos al trasporte y ella se sentó hasta el fondo, no recuerdo de que platicamos, sus ojos y su sonrisa llamaban mi atención, pero aún así recuerdo la canción que sonaba mientras ella reía melodiosamente y que ella criticó: Sexy back, ¡que canción para un par de enamorados! Porque he de decirlo, estábamos enamorados.
Abordamos el siguiente trasporte, ella volvió a sentarse a bordo, yo apoye mi brazo en su asiento de modo que si lo movía un poco más quedaría mi brazo sobre su hombro, abrazándola.
Continuamos charlando de muchas cosas, nuestros respectivos grupos, la escuela (que tema tan aburrido, pero ella lo inició), de trabajos, del Día de Muertos, familia, y de varias cosas que de tan triviales ya no recuerdo. Al final, cuando subimos sonó otra canción, una norteña, un poco fuerte para nosotros, pero fue cuando empezó a animarse la conversación:
-¿Has dedicado una canción como esa?
-No, como esa no, pero sí las he dedicado.
-Ah.
En su mirada se leía la pasión, no supe reaccionar ante esos ojos grandes que sacaban chispas.
-Cálmate-dijo al ver mi reacción-sólo preguntaba.
Sonreí nervioso, mis manos me sudaban, volví mi cabeza hacía la ventana y sonreí otra vez, no a ella, sino a mi mismo.
-¿Sabías que me fascina tu sonrisa?-preguntó de repente.
-¿En serio?-dije, no podía creer en semejante cumplido
-Sí, cada que sonríes me arrancas una sonrisa.
No pude contestarle, el camión rebotó en un bache y Erika estuvo a punto de caer de su asiento, la sostuve de un brazo suavemente. El contacto de su piel desnuda me hizo estremecer.
-Gracias- me dijo.
Me sentí un poco apenado sin saber porque, pero me sentí aliviado porque el viaje de dos horas llegaba a su termino; pagué el pasaje de ambos y descendí del camión, me dirigí corriendo a mi casa y subí directamente a mi cuarto, saqué de mi bolsa la envoltura del chicle y reí sin saber de que, ¡ese día fue el más feliz que había tenido desde que entré a la escuela!
Al día siguiente martes, sabía que ella no subiría al autobús, pero mi corazón latía acelerado e impaciente por verla. La esperé a ella en lugar de Paolo, el maestro de matemáticas nos había pedido una decoración en el patio, pero no ayudé a montar la escenografía para la ofrenda, tenía que hacer el armazón de madera, tenía que ayudar, pero no lo hice, por ella…
Cuando llegó, la trate como a una reina, le preste mi bufanda, cargué su mochila, la ayude a muchas cosas, la ayuda que mis compañeros necesitaban se la estaba dando a ella sin que me lo pidiera. En medio camino, nos topamos con otro de mis compañeros del curso pasado, Erika y él se sonrieron.
-¿Conoces a Luis?
-Sí-contestó como si quisiera dejar ese tema.
A las nueve comenzaron nuestras clases y nos separamos, yo estaba feliz; mi amigo Noel estaba muerto de curiosidad:
-¿Qué pasó? ¿Le caíste bien? ¿Tiene novio?
Conteste a todas sus preguntas, él podía preguntar todo lo que quisiera, pues de cualquier forma, él me había animado a hablarle y podía decirle todo a mi mejor amigo (él sí lo era).
Las clases se pasaron volando, pero cuando iba a entrar a latín y griego, Erika salió de ese salón, ¡todos esos meses entrando a ese salón y no me había percatado de su presencia! Pero ya no importaba, cuando ella salió se dirigió inmediatamente a mi, sin importarle sus amigas.
-¿Nos vamos a ir juntos otra vez?-preguntó con dulce voz.
-Sí, pero ¿dónde te encuentro?
-Yo salgo a las 12:50 de italiano del salón 103 ¿y tú?
-Yo salgo también de italiano, pero del 110.
-Entonces nos vemos.
Espere son ansias a que pasaran las dos horas, y cuando por fin pasaron salí corriendo al salón de italiano, la maestra suspendió la clase por lo del concurso de ofrendas así que tenía que esperar otra hora. Bajé y me encontré con Paolo, mi amiga Dulce y su bella amiga Alin. Les conté todo, Dulce con su habitual aplomo dijo:
-¿Ya son novios?
-No.
-¿Entonces para que la buscas?
-Humm, este…
-Tiene razón- terció Paolo-si apenas la conoces no la busques.
-¡Bien!-dije un poco ofendido.
A la hora esperada, fui a asomarme a su salón y nada… todo estaba desierto en las aulas. Bajé triste, bueno, pensé, eso no importa tanto, ya tengo la partida ganada ¡gran error! Pero Paolo se encargó de hacérmelo ver.
Ese día, como cualquier día festivo, se acostumbra hacer un registro civil para que le des un empujón a esa persona y te “cases” son ella; yo quise hacerlo con Erika, pero ya que no estaba, decidí hacerlo con Victoria, serían como las cuatro de la tarde. Dulce y Alin se separaron de nosotros, y convencí a Paolo de buscar a Erika a lo que él accedió, cuando de repente la vi con Luis, mi compañero, no podría decir que sentí al verla tan cerca de él; estuve a punto de interponerme entre ellos cuando Paolo me detuvo.
-Déjalos, ahí viene Carlos, ahorita nos los aclara.
Olvide decir que Carlos y Luis eran muy amigos, hice caso a Paolo y esperé.







Texto agregado el 24-07-2007, y leído por 148 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
2010-07-13 22:42:32 Está bien, posee tal sencillez, que recuerda la adolescencia de cada uno, y más en un autobus, te diré más, creo que si lo pules un poquito, lograrás marcar más lo que pretendes, no obstante, a mi me parece que podría quedar asi, y ver a la larga, en otros cuentos, el cambio, que con la experiencia y soltura de los años, tus textos, cobrarán más color y más profundidad. ***** luciernagasonambula
2007-11-17 05:26:46 ¡ja!¡que bueno esta el chisme! juevesanto
2007-08-01 00:32:05 No la hagas de emocion froilan... cuando terminas esto... quizá con menos detalle tendrías un mucho mejor texto....***** mosco
2007-07-28 02:20:30 O sea... te la volaron? continuarà? que paso? sigue contando pues!! Buen texto mi amiguito. Saludos. Astolfo
 
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