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Inicio / Cuenteros Locales / Nazareo_Mellado / Nueva Esclavitud

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No es suficiente con que inclinen sus cabezas,
los ofendemos, los rebajamos, los denigramos.
Ansiamos los abusos como valorables proezas.
Alzando la voz entre relatos nos vanagloriamos.
No nos conformamos con asegurar su silencio
como viento persistente que se roba el sonido,
les arrancamos el orgullo con violenta tormenta,
arrojándolos para dejarlos gravemente heridos.


Actos de esclavitud que se deslizan disfrazados.
Ocultos a las miradas duermen en las sombras.
No hay ojos que quieran tomarlos en cuenta,
ni boca que quiera alertar su evidente presencia.
Soterrada esclavitud que se disfraza de virtud,
como condición indivisible que yace anidada
en las ciegas conductas heredadas a la juventud,
revolotean cual buitres sobre la muerte declarada.


Yacen sumergidas en el inconsciente profundo
como antiguo instinto por destrozar la presa.
A la espera. Primitivo. Agónico y hambriento
para abalanzarse con sangrienta sorpresa.
Cómo quisiese que lentamente desaparecieras,
junto a la suavidad de la piel que me abandona,
pero te aferras como porfiado sueño adolescente
que entre inevitables y agudas arrugas almidona.


Resignando al comensal esclavo del garzón.
Al vendedor arrastrado a la voluntad del comprador.
Al paciente que se impacienta por la pasiva atención
del frustrado enfermero, títere inanimado del doctor.
El necio joven que se planta como autoritario padre
del desautorizado anciano padre que dejó de serlo,
a causa de la inesperada degenerativa sentencia
que lo condenó, otra vez, a ser desobediente niño.


El intelectual que quiere de las ideas ser dueño.
Esclavo atormentado de sus débiles pensamientos.
Eterno discípulo prisionero de un vívido sueño.
El delincuente que se abalanza sobre la debilidad,
idiotizado e irreflexivo esclavizado por la ambición,
bajo la mirada cómplice sometida de la impunidad.
El policía frustrado por la impotencia quiere juzgar
porque el necio juez decidió ser un voluble Dios.


Esclavitud circunstancial. Esclavitud del instante.
Esclavitud de millones de granos de arena dispersa.
Justicia que no alcanza. Justicia que se cansa.
Justicia que desespera en la angustiante espera.
¡Ay! Improvisado e irreflexivo sonderkommando.
Si pudieses ver la sangre en tus manos de asesino,
de seguro no hubieses agradecido estar al mando,
hubieses querido ser el corrupto juez de tu destino.


No pares de agitar la cabeza de lado a lado.
No le restes oportunidad al entendimiento.
Siéntete afortunado de verte escandalizado
de reconocerte con impotencia sometido
y con cruda vergüenza esclavista consumado.
¿Dónde están los derechos que a cada instante negamos?
Aplastados bajo la dignidad que descaradamente pisoteamos.


No esperes la justicia como nube que trae el viento
porque primero las lágrimas del arrepentimiento
serán la lluvia del madrugado anuncio del buen tiempo
No te quejes de que el mundo cante su egoísta canción,
dale el aire al aire que necesita desde tu propia respiración.
¿Dónde están los derechos que a cada instante exigimos?
Aplastados bajo la dignidad que descaradamente pisoteamos.

Texto agregado el 28-07-2018, y leído por 0 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2018-07-29 04:02:20 Suscribo cada una de tus palabras, con las comas, los puntos y los contenidos. Me atrevo a pensar, sin embargo, que pensamiento tan profundo no será "public domain" Ellos se lo pierden. -ZEPOL
 
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