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Inicio / Cuenteros Locales / (estephario) - [U:estephario] 

Nací un 24 de julio de 1958 en Buenos Aires (Argentina)
Tengo un taller de carpintería en el barrio de Villa Luro. Allí trabajo, leo, escribo y disfruto de amargos bien cebados.





Un Colón más: carterodenewyork



Inaugurando blog:

http://monoblock-e.blogspot.com












Amigos y lectores de la página de los cuentos

En este curioso país en el que todo vuelve: varicela, tos convulsa, mosquitos Anopheles, Trillizas de Oro, peronistas revolucionarios (¿?), timba financiera, arbolitos y lentos, ¡volvieron los lentos…! ¡Cómo no íbamos a volver nosotros!

Los esperamos en: www.revistalamasmedula.com.ar/
















A los lectores también les pasan ciertas cosas.


Un hermanito llega en el momento culminante de la novela (nos dice Gombrowicz), una mosca zumba justo cuando el lector llegaba al nudo del texto: el efecto se ha perdido. La operación de leer vuelve a empezar en otro, mientras algún otro intenta la aventura de un texto resistente a moscas y hermanitos. Inútil. La literatura inscripta no puede imponer su lectura. Además las palabras siempre tienen más de un sentido… y el contexto influye… el tiempo pasa. El inscriptor atiende el sentido que flota –como la mosca- sabiendo que no podrá cazarlo en el aire, como podrá hacer con la mosca si se ejercitase un poco. Incluso, suponiendo que las palabras fuesen moscas, sería muy difícil amaestrarlas de manera que siempre volasen en un sentido prefijado. Y aun suponiendo que esto fuese posible puede ocurrir que el lector interprete mal el vuelo de nuestras moscas, que tenga cierto miedo al contagio y escape de ellas, que las moscas le recuerden alguna tía siempre rodeada de moscas.



Una cierta distancia de la letra siempre será recomendable.


Una distancia que permita desplegar los juegos de la palabra y haga comprender que la ironía sólo puede ser confundida con el cinismo por quienes son llevados por la fuerza (de la culpa) a sostener sus conce(p)ciones. La ironía destruye el sentido unívoco de la palabra, destruye el sentido común que asigna identidades fijas y bien delimitadas a todas las multiplicidades que reprime. La partitura del signo no puede reducirse al dos por cuatro del lenguaje común, aunque más no sea porque ya todo el mundo sabe divertirse con un juego de palabras. En las palabras aparece el empuje de una necesidad y/o deseo: se puede pedir una pizza o una prueba de amor.



Fragmento de: “No matar la palabra, no dejarse matar por ella”
LITERAL Nº 1


Bibliografía:
LITERATURAS (Poesía, 241 palabras)
TRADUCCION (Poesía, 799 palabras)
La Musa Encallada (Poesía, 738 palabras)
Argentina-Business (Poesía, 203 palabras)
Hodidos Haikus (Haiku, 358 palabras)
FUE (Poesía, 200 palabras)
Leyéndola Ser (Poesía, 148 palabras)
Escribiéndola Ser (Poesía, 176 palabras)
Mails a Breton (Narración, 777 palabras)
GAJOS (Reflexión, 566 palabras)
Memorial de una Épica Campaña (Poesía, 913 palabras)
LÍMITES (Narración, 655 palabras)
Maldita perra (Narración, 859 palabras)


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