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Inicio / Cuenteros Invitados / Julio Cortázar / Historias de Cronopios y de Famas / Inconvenientes en los servicios públicos

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Vea lo que pasa cuando se confía en los cronopios. Apenas lo habían nombrado Director General de Radiodifusión, este cronopio llamó a unos traductores de la calle San Martín y les hizo traducir todos los textos, avisos y canciones al rumano, lengua no muy popular en la Argentina.

A las ocho de la mañana los famas empezaron a encender sus receptores, deseosos de escuchar los boletines así como los anuncios del Geniol y del Aceite Cocinero que es de todos el primero. Y los escucharon, pero en rumano, de modo que solamente entendían la marca del producto.

Profundamente asombrados, los famas sacudían los receptores pero todo seguía en rumano, hasta el tango Esta noche me emborracho, y el teléfono de la Dirección General de Radiodifusión estaba atendido por una señorita que contestaba en rumano a las clamorosas reclamaciones, con lo cual se fomentaba una confusión padre.

Enterado de esto el Superior Gobierno mandó a fusilar al cronopio que así mancillaba las tradiciones de la patria. Por desgracia el pelotón estaba formado por cronopios conscriptos, que en vez de tirar sobre el ex Director General lo hicieron sobre la muchedumbre congregada en la Plaza de Mayo, con tan buena puntería que bajaron a seis oficiales de marina y a un farmacéutico. Acudió un pelotón de famas, el cronopio fue debidamente fusilado, y en su reemplazo se designó a un distinguido autor de canciones folklóricas y de un ensayo sobre la materia gris. Este fama restableció el idioma nacional en la radiotelefonía, pero pasó que los famas habían perdido la confianza y casi no encendían los receptores. Muchos famas, pesimistas por naturaleza, habían comprado diccionarios y manuales de rumano, así como vidas del rey Carol y de la señora Lupescu. El rumano se puso de moda a pesar de la cólera del Superior Gobierno, y a la tumba del cronopio iban furtivamente delegaciones que dejaban caer sus lágrimas y sus tarjetas donde proliferaban nombres conocidos en Bucarest, ciudad de filatelistas y atentados.

Texto agregado el 27-11-1998, y leído por 13594 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2010-02-17 17:11:11 Soy Director de un ente público. Leo esto...y me doy cuenta que soy cronopio 100%... rjaviero
2007-04-12 15:22:34 Este cuento no habla de cronopios y famas del mundo, sino de cronopios y famas Argentinos, y los describe a la perfección, el que vivió un tiempo en la Argentina lo entiende y lo siente. cronopita
2005-06-16 09:58:23 Cientos de MArtires y hombre de bien, luego honrados por sus peores enemigos tras su muerte en actos tristes y solemnes que engrandecen la imagen de los mismos... Enormísima trsiteza del Cronopio... =( murcielago17
 
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