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Inicio / Lista de Foros / Literatura :: Crítica / Círculo de lectura: "la rosa de Paracelso" de J.L.Borges - [F:5:12238]


ninive,06.02.2012
La rosa de Paracelso

En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano. Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo. Atardecía, El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares, Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo, Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta, El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.
El maestro fue el primero que habló.
-Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente -dijo no sin cierta pompa-, No recuerdo la tuya, ¿Quién eres y qué deseas de mí?
-Mi nombre es lo de menos -replicó el otro-, Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes.
Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó.
Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo:
-Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo,
-El oro no me importa -respondió el otro-, Estas monedas no son más que una parte de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer a tu lado el camino que conduce a la Piedra.
Paracelso dijo con lentitud:
-El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta.
El otro lo miró con recelo. Dijo con voz distinta:
-Pero, ¿hay una meta?
Paracelso se rió.
-Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos, dicen que no y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso. Sé que "hay" un Camino,
Hubo un silencio, y dijo el otro:
-Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la tierra prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino,
-¿Cuándo? -dijo con inquietud Paracelso.
-Ahora mismo -dijo con brusca decisión el discípulo.
Habían empezado hablando en latín; ahora, en alemán.
El muchacho elevó en el aire la rosa.
-Es fama -dijo- que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera.
-Eres muy crédulo -dijo el maestro- No he menester de la credulidad; exijo la fe.
El otro insistió.
-Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la rosa.
Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella.
-Eres crédulo -dijo-. ¿ Dices que soy capaz de destruirla?
-Nadie es incapaz de destruirla -dijo el discípulo.
-Estás equivocado. ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada? ¿ Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba?
-No estamos en el Paraíso -dijo tercamente el muchacho-; aquí, bajo la luna, todo es mortal.
Paracelso se había puesto en pie.
-¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?
-Una rosa puede quemarse -dijo con desafío el discípulo.
-Aún queda fuego en la chimenea -dijo Paracelso-. Si arrojaras esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que sólo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.
-¿Una palabra? -dijo con extrañeza el discípulo-. El atanor está apagado y están llenos de polvo los alambiques. ¿Qué harías para que resurgiera?
Paracelso le miró con tristeza.
-El atanor está apagado -repitió-- y están llenos de polvo los alambiques. En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.
-No me atrevo a preguntar cuáles son -dijo el otro con astucia o con humildad.
-Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos, y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Cábala.
El discípulo dijo con frialdad:
-Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa.
No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo.
Paracelso reflexionó. Al cabo, dijo:
-Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas: Deja, pues, la rosa.
El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo:
-Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don?
El otro replicó, tembloroso:
-Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más. Creeré en el testimonio de mis ojos.
Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y sólo quedó un poco de ceniza. Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro.
Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza:
-Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será.
El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas.
Se arrodilló, y le dijo:
-He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo, y al cabo del Camino veré la rosa.
Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco. ¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?
Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retornó al salir. Paracelso lo acompañó hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse.
Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja. La rosa resurgió.

 
ninive,07.02.2012
Me gusta este cuento pero confieso que me quedo en la parte
anecdótica ya que las ideas de la Cábala tan apreciadas por
Borges
están fuera de mi conocimiento.
En lo anecdótico, me gusta la figura del maestro que espera al
alumno
y cuando llega hay una desilución recíproca.
Me gusta la adjetivación de "el fatigado sillón"
Me encanta la idea de que la palabra tenga la fuerza de dar vida.
 
musas-muertas,08.02.2012
El cuento tiene magia, como de costumbre opino desde lo que siento. Borges es demasiado culto para mi y soy conciente que me pierdo muchos destalles,pero resumo algunos conceptos.
1. Todo indica que no existe maestro sin discipulo, el saber necesita poder transmitirse, Paraselso necesitaba un discipulo para estar completo.
2. La palabra fe creo que se usa una sola vez en todo el texto y sin embargo es una batalla dialectica entre la fe y la prueba milagrosa.
3. La victoria de la fe pareciera la enseñanza y el maestro despide al Discipulo sin otorgarle lo que buscaba sino lo que el maestro queria dejarle. El milagro de la resurreccion de la rosa esta en un segundo plano, casi realizado con tristeza.
4. no parece un detalle menor que el dinero se entregue con la mano derecha y sea rechazado por el maestro y que la rosa, objeto de la prueba que necesitaba el discipulo del poder de su maestro estuviera en su mano izquierda... pero no arriesgo a entender el significado de esto.
hasta aqui llego, Ufff un cuento dificil de desentrañar....

4.
 
leobrizuela,08.02.2012
Notable cuento, poco difundido, de un Borges, a la sazón, ya próximo a su fin terrenal.
Por alguna razón que desconozco se ha obviado en el texto presentado un epígrafe del original que señala brevemente:
De Quincey: Writings, XIII, 345
Si nos remitimos a esa indicación veremos que este inglés ( 1785-1859) a menudo recordado por JLB, hace mención de “… la pretensión insolente de Paracelsus en cuanto a restaurar una rosa partiendo de sus cenizas” (Wikipedia)
Todo el relato responde a una inmanente curiosidad de Borges en lo referido a la cabala judía, su interpretación, su trascendencia en la historia del hombre, en lo ontológico.
En tal sentido, Paracelso -alquimista, astrólogo y padre de la moderna medicina-, enarbolaba la misma teoría: el sostenimiento de la armonía entre el hombre y la naturaleza como principio de salud: Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis.
También de la cabala surge el concepto de que “…nada puede ser destruido”. Lo que a simple vista puede parecer un desecho residual (las cenizas de la rosa, en este caso) no es más que un desordenamiento molecular. Claro que para producir un reordenamiento es necesario algo más que un conocimiento científico (pretensión del alumno): hace falta FE.
Y sobre el final, en un glorioso párrafo por lo conceptual, encierra Borges el sentido cabal del relato: la restauración de la rosa a través de la palabra. Y también este detalle concuerda con la creencia cabalística que señala que la palabra (o las letras, por analogía) fueron anteriores al hombre mismo. El moderno estudio del lenguaje como herramienta de complejidad en la relación es algo muy estudiado en las ramas de la filosofía.

Por último me queda el elucidar un detalle, en lo atinente al personaje asignado al alumno, al que se lo nombra como Johannes Grisebach. Ignoro de su existencia histórica, aunque me resisto a creer que el apelativo responda a un nombre de ficción.


 
ninive,08.02.2012
Leobrizuela +!!!!MEA CULPA !!!!!omití la anotación" De Quincey: Writings, XIII, 345 "por ignorancia pura, creí que era un agregado del editor relacionado a alguna serie de publicaciones. Gracias

Y ahora que lo sé, encuentro que era fundamental dejar el epígrafe donde estaba. Repito lo citado por vos *Wikipedia
este inglés (1785-1859) a menudo recordado por JLB, hace mención de “… la
pretensión insolente de Paracelsus en cuanto a restaurar una rosa
partiendo de sus cenizas”

Estecuento me emociona por lo místico. Sabía que la cábala dice que las letras precedieron al hombre. Este concepto, que no comprendo en plenitud, es lo que me emociona porque pienso en la pasión por la literatura que experimentamos los aspirantes a escritores, los buenos ,los mediocres y los rotundamente malos. Todos sentimos esa atracción inexplicable Gracias leobrizuela.

Y eso que nada se pierde todo se transforma ¿no recuerda textualmente la ley de Lavoisier?

 
ninive,08.02.2012
Corrección del título y epígrafe del texto

Jorge Luis Borges
La rosa de Paracelso
De Quincey: Writings, XIII, 345
En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano...

 
loretopaz,08.02.2012
Acabo de leer "La rosa de Paracelso", es un cuento corto que me encanta, es una historia aparentemente simple, y que sin embargo encierra ideas muy profundas. Hay otros cuentos de Borges (en Ficciones) que nunca pude leer a causa de una infinidad de datos, fechas, nombres, etc., que me hacen imposible la lectura pero en este caso, la breve indicación « De Quincey: Writings, XIII, 345 » que agrega Leobrizuela, no me bloquea para nada, jeje.

Lo primero que me viene a la mente es "al principio era el verbo", frase bíblica que indica la creación a través del sonido, un sonido inteligente, es decir, una palabra, la palabra. Pareciera que Borges atribuye a Paracelso la sabiduría total (para un ser humano en todo caso), imaginandolo capaz de recrear la rosa por medio del verbo.

El simbolismo de la rosa es otro de los puntos que me parecen esenciales : según movimientos como los rosacruces la rosa puede simbolizar el alma, y aquí se habla de la imposibilidad de destruírla, (el alma es inmortal). Además los diálogos se refieren en general a la tradición gnóstica, de la cual Paracelso hacía parte, lo que me orienta hacia este tipo de tradición esotérica (aunque reconozco que de la cábala es poco lo que conozco).

Todo esto me lleva a pensar que Borges trata de estampar un conocimiento que fue adquiriendo a través de su vida, y que fue depurando con el tiempo, una especie de testamento en donde entrega lo esencial de lo que alcanzó a aprender y asimilar antes de morir.
 
ninive,08.02.2012
Es muy posible loretopaz ,es posible que sea una especie de legado ya que se trata de un texto escrito al final de su vida. Voy a controlar fechas y vuelvo
 
ninive,08.02.2012
No coinciden .Borges murió en 1986 la roa de Paracelso es del1977, cerca ma non troppo

¿qué me dicen "del camino que conduce a la Piedra? Se está hablando de la piedra filosofal.
¿Cuál es el defecto del alumno¿
¿En qué ofende al maestro¿
¿por qué se dirá que el maestro esperaba la llegada de un discípulo¿¿
 
musas-muertas,09.02.2012
Huy Ninive... cuanta presión!!!
1)La piedra filosofal tenia mas que ver con la alquimia.... segun lo que recuerdo podia cambiar los elementos, de mis recuerdos de quimica y de la tabla periodica, se suponia que era mas probable hacerlo cuando eran elementos contiguos en la tabla ej mercurio y oro... ahora, "camino que conduce a la piedra" suena tan fantastico como la busqueda del Santo Grial. no obstante parece mas importante recorrer el camino que econtrar el objeto.
2) el alumno exige una prueba de valor o capacidad del Maestro cuando se suponia que simplemente tenia que creer?
3) La falta de Fe del alumno?
4) Maestro sin alumno, es como padre sin hijo o mas. se necesitan, se completan, no existen por separado.
muy obvio no?
 
leobrizuela,09.02.2012
"La rosa de Paracelso" se publico en La memoria de Shakespeare en 1983, tres años antes de la muerte de Borges. Lo que no implica que se haya escrito antes...
En respuesta a los cuestionamientos de Nínive, paso los dos primeros y sugiero la respuesta del último. Brevemente: un sabio de la magnitud atribuída al maestro de este relato amerita su prosecución en la presencia de un alumno. Se impone un grado de conciencia donde se necesita compartir, antes de la propia muerte, la posta del conocimiento.
 
Gadeira,09.02.2012
En la mano derecha, el pretendiente a discípulo lleva las monedas. El dinero simboliza en mi opinión lo perecedero, lo fugaz y mundano; lo racional. En la izquierda, el joven sostiene la rosa. La rosa es el símbolo de la fe, tal vez en el texto, una premonición de lo que será inalcansable para el muchacho. Al menos de momento.

El discípulo quiere pruebas. El maestro, lo invita a reflexionar sobre que, si bien llegase a contemplar el “milagro” de ver resurgir la rosa de las cenizas, su mente tendería a pensar en un engaño de sus ojos, y por tanto, en una explicación racional de lo ocurrido. El discípulo, como aquél Tomás ante Jesús resucitado, quiere pruebas. El maestro sabe, que no se puede destruir lo que simboliza la rosa, más sí, su forma corpórea. “ Aquí, bajo la luna, todo es mortal”... Es en otro plano donde la rosa es indestructible. Es desde la fe que puede resurgir la fe. ( Es esa la razón por la cual, el maestro vuelve a contemplar el resurgir de la rosa tras la partida del discípulo)

El discípulo tan solo reclamaba pruebas. El maestro lo sabe. Ambos protagonistas, posiblemente inducido por el maestro, dejan de usar el latín para comunicarse en alemán. Es decir, Paracelso, decide “desacralizar” sus palabras, ya que el discípulo no está a la altura ni de la percepción, ni del sentir, ni de mucho menos, la constante dialéctica del maestro entre intuición y ciencia.

En otro orden de cosas, la piedra en mi opinión, no se refiere exactamente a la sustancia alquímica con capacidad de transmutar a los objetos, convirtiendo lo de escaso valor en valioso; sino aquella transmutación, que la rama más mística de los alquimistas entiende como perfeccionamiento espiritual. La perfección espiritual si que requiere del camino; y recorrer el camino, conduce a su vez a la perfección espiritual. Adentrase en el camino es adentrase en la iniciación.

Si lo pensamos, ante las grandes emociones humanas, ante el dolor sobre todo, el hombre debe conducirse obligatoriamente por “un camino”, un camino de luz. Así , el curso del duelo ante la pérdida de un ser querido: llanto, negación, desesperación, aceptación al fin, esperanza, vida...el desapego de un antiguo hogar para habitar en otro, la pérdida de un amor,el enfrentarse con fuerza ante una enfermedad, por poner otros ejemplos, son recorridos de sanación, crecimiento y perfección espiritual.

En cuanto al defecto del alumno no es otro que su juventud, si es que al ser joven se le puede considerar un defecto, que no lo es, pero sí la ignorancia y la impaciencia que conlleva. Los jóvenes de todos los tiempos son dados a quererlo todo aquí y ahora. Los caminos, los proyectos a largo plazo, el aprendizaje, se les hace indeseable.

Si el maestro se sintió ofendido por el muchacho, no creo que sea por otra cosa que por plantearse, que el muchacho quisiera pagar con dinero, lo que no tiene más pago que la comunión que se hubiese podido establecer entre sus almas.

El maestro desea un discípulo, se lo pide a dios, a algún dios, a cualquier dios ...pues imagino que ese discípulo es al maestro, lo que los hijos al hombre. Alguien en quien perpetuarse ( no me refiero a la especie evidentemente). Alguien a quien entregar el conocimiento. Alguien al fin, que irrumpa en la soledad en este caso, de un hombre, del cientifico, del “loco”, al que muchos tachaban de impostor o cuanto menos de iluso.

Paracelso, el personaje real, debió sentirse solo e incomprendido por mucho tiempo. A pesar de sus grandes aciertos y aportes médicos, la sociedad en la que vivió no le permitió ciertos ¿excesos?
Borges, gran erudito, ( dicen, no sé si es cierto, que se leyó la Enciclopedia Británica de cabo a rabo, varias veces en su vida , más todo cuánto caía en sus manos) sabría sin duda todos los acontecimientos habido en la vida de su personaje. Tal vez, a Paracelso lo supuso incomprendido, y por ello en su relato hace que el maestro desee sucesor.

Ha sido un placer estar aquí ninive. Un texto magnífico.

Un abrazo a todos



 
Gadeira,09.02.2012
Me autocorrijo dos palabras que he escrito mal: Inalcansable por InalcanZable. De vez en cuando mi andaluz me hace malas jugadas La otra es científico con acento, esa tan solo ha sido un error al teclear, pero corregida queda que para eso estamos en un foro de literatura.
 
ninive,09.02.2012
Paracelso se ganó en su vida la fama de mago.Esto le irritaba y veo en la actitud del discípulo la actitud de quien frente ante un prestidigitador pretente conocer el secreto (la trampa) de su actuación, "quiero ver con mis ojos la
aniquilación y la resurrección de la rosa."
Esto irrita al Paracelso de Borges y se niega a prestarse al juego .
 
sara_eliana,09.02.2012
¿De quién es la Rosa?

Dice el autor desde el título, a mi entender demasiado claramente, que la Rosa es de Paracelso. Pero el lector de Borges se vuelve desconfiado: nunca nada es tan sencillo.

Si se sigue en el texto el itinerario de la Rosa, vemos que en principio es del postulante a discípulo. Es él quien trae en su mano izquierda una rosa que inquieta al maestro. Luego la eleva en el aire y no se sabe muy bien cómo pasa a las manos del maestro. Luego éste la deja sobre el pupitre, de ahí la toma el visitante y arroja la rosa encarnada a un fuego agonizante; sin embargo, ésta inmediatamente se convierte en cenizas, para resurgir en las manos del maestro, por el poder de la palabra.

Paracelso ruega por un discípulo, pero su ruego no es demasiado vehemente. Da lo mismo cualquier dios, está fatigado y pronto olvida su plegaria. Esta actitud de fatiga y resignación acompaña al personaje a lo largo de todo el texto.

El discípulo, en cambio, es demandante. Tras su aparente entrega, su actitud es soberbia. Lo primero que el maestro le pregunta es su identidad: no la revela, él considera que no importa, más allá de lo que piense el maestro. En cambio pone en relieve su propio sacrificio, lo mucho que le ha costado llegar hasta allí (caminó tres días y tres noches) y pone las monedas de oro sobre la mesa: “Te traigo todos mis haberes”.

¿Qué es lo que puede interesar en una relación maestro-discípulo? ¿Cuál es el punto en el que ambos pueden converger, contactarse? Para mí, ese punto es el CONOCIMIENTO. El maestro necesita dejar su legado, el fruto de sus desvelos y su cansancio, así como la palabra necesita de quien la emite y la recepcione para cumplir su ciclo de significación, y el discípulo necesita de la guía y el acompañamiento del maestro. Maestro y discípulo son figuras complementarias en toda situación de aprendizaje.

Pero … ¿es posible para el maestro transmitir el CONOCIMIENTO? No. No es posible así como desea este discípulo, con una actitud de credulidad extrema y extrema porfía. Transmitir conocimiento no es lo mismo que transmitir información. El conocimiento debe ser elaborado, generado, emanado por el propio discípulo, pues de lo contrario

“Si arrojaras esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que sólo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.”

Debe recorrer el camino. Su propio camino. Desde SU propio punto de partida y hacia SU propia meta, SU propia Piedra.

“-El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta”

Volviendo al punto, ¿de quién es la Rosa? Es de ambos y no es de ninguno. La Rosa es de quien pueda valorarla, invocarla e interpretarla. Y entonces, así sencillamente, a través de la palabra, resurge en la mano del humilde y no del arrogante.

Así como la rosa ha sido manipulada repetidamente por los personajes, el conocimiento es esgrimido, declamado, cuestionado, ensalzado y bastardeado continuamente, pero sólo florece en la mano de quien puede comprender que para llegar a él debe recorrerse un largo y fatigoso camino.

saludos


 
leobrizuela,09.02.2012
Habiendo leído lo que antecede, se hace un deber reconocer, más allá de la claridad meridiana de Sara Eliana, que este Borges era en verdad un genio.
 
ninive,09.02.2012
Sí, y debe haber mucho más oculto entre los párrafos de este texto breve .Yo descubro una evidente alusión a Moisés que condujo al pueblo hebreo a través del desierto durante 40 años al que le fue negado entrar en la Tierra Prometida.

"-Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos
años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar
siquiera de lejos la tierra prometida, aunque los astros no me dejen
pisarla.
 
musas-muertas,09.02.2012
Wow... sara_eliana me sumo a leobrizuela, elogios para ti por tus interpretaciones, Borges para mi es un enigma... van tambien mis reconocimientos a Gadeira , loretopaz y leobrizuela.
Ninive, lo lei 3 veces y ni me percate de la alusion a Moises y la tierra prometida...
Les propongo para el proximo analisis algo mas sencillito como "platero y yo"... )
mis felicitaciones a los analistas!!
Gustavo

 
sara_eliana,10.02.2012

Gracias chicos, un placer compartir este espacio. No había leído este cuento y lo he disfrutado mucho.

Estoy de acuerdo en que Borges era un genio, a veces demasiado escéptico para mi gusto, pero no tanto en esta obra.

Me encantaría conocer más sobre la cábala. La negativa del discípulo a dar su nombre me parece un disparador muy fructífero para trabajarlo desde ese aspecto, ya que para esta disciplina los nombres son de fundamental importancia.

También la relación con Moisés me parece interesantísima para seguir una línea de lectura.

Sigamos profundizando la lectura.

saludos

 
justine,10.02.2012
El maestro está fatigado y cansado. Los alambiques polvorientos, los atanores fríos. No necesita de la alquimia para reconocerse en su sabiduría, conoce que el camino y la meta son la misma cosa. Pero el sabio vive en soledad y la tumba se lleva el conocimiento. Como quien presiente el fin de sus días pide a dios, a su dios indeciso, al dios de los otros, a cualquier dios la perpetuidad de su esencia, que al menos un mero germen de su ser pueda crecer en otro. Su plegaria como él se adormecen en la penumbra del fuego. No quedan fuerzas ni para alumbrar la estancia con su lámpara de hierro. Y he aquí que como una respuesta bíblica a la fe del maestro, cuando su invocación y él mismo, dormitan en el olvido, llega un peregrino. El maestro le hace traspasar la puerta, da cobijo al que seguramente viene cansado. Desde su certidumbre comprende que nunca podrá ser su maestro porque el recién llegado no es un discípulo. Lleva la duda, la credulidad y la avaricia resumidas en sus dos manos. Y aún así persevera en la inspección del que le jura fidelidad eterna, para que no sea la soberbia propia o la duda que los demás hombres de ciencia vierten sobre él, lo que realmente le impidan aceptarle como alumno. Pero los ruegos del aspirante, la exigencia del milagro incluso si después de él no pudiera pisar la tierra prometida, le confirman la duda de que el que llega es un embaucador, un provocador que ni de lejos intuye en qué consiste la verdad que el maestro puede transmitirle. Si lo hago, le dice, pensarás que es magia, si acepto tu propuesta no lo verás. Y tras la provocación, cuando la rosa arde sobre las cenizas, el maestro se llena de tristeza y al joven le consume la ira que la trueca de piedad hacia el viejo. El acto de llevarse el dinero confirma que sólo busca el bien material y para llevárselo lo disfraza para sí de mera limosna para el otro. Tras el fugaz encuentro, una vez que el sabio sabe que está solo, recupera la rosa con la palabra. El viejo maestro comprende que no puede enseñar lo que sabe y que su conocimiento morirá con él, de ahí su abatimiento. Sólo el conocimiento explícito puede transferirse, pero no el conocimiento del alma y de la fe: La palabra.
 
qoele,10.02.2012
Este cuento lo he leído tiempo atrás, pero luego lo releeré para dejar un pequeño aporte al círculo. Naturalmente, tratándose de Borges, más allá del estupor no me es fácil decir algo que venga del recuerdo de este cuento. Todo se evaporó, salvo esa sensación de haber contemplado un paisaje o un cuadro de colores y formas provenientes de mundos para nada cotidianos.
 
ninive,10.02.2012



Hemos pasado por alto el nombre del aspirante discípulo,
según lo que pude averiguar se trataba del futuro emperador de
Alemania .No llegué a saber cuál. ¿alguien me ayuda?
"Johannes Grisebach futuro emperador de Germania"
 
justine,10.02.2012
ninive, creo que en otras traducciones el cuento dice así, no sé por qué esta traducción lo obvia, pero me parece que es un personaje de ficción, ¿Si alguien tiene otra idea...?
 
loretopaz,10.02.2012
Ha sido un verdadero placer leer los diferentes comentarios que suscita este cuento, sin lugar a dudas Borges sabe despertar, inspirar ideas profundas.

Ninive, preguntas por el personaje "Johannes Grisebach", una búsqueda en internet indica que este nombre sólo es mencionado en textos relacionados con Borges y "La rosa de Paracelso", por lo tanto es seguramente un personaje de ficción, como dices Justine.

Es muy posible que para Borges el nombre del personaje tenga un sentido, (sino no lo mencionaría) aunque eso queda en la sombra como tantas otras de sus indicaciones (fechas, lugares, etc).

Como curiosidad, me gustaría señalarles que buscando datos acerca de "Johannes Grisebach" encontré un texto de esta página que data de 2006, en el que el cuentero Ausencio_Soledad presenta La rosa de Paracelso (una pena que su texto no haya tenido eco, y que él mismo no venga desde 2007):

La Rosa de Paracelso
 
loretopaz,10.02.2012
La Rosa de Paracelso
 
justine,10.02.2012
Yo también lo encontré, loretopaz. Quizá si buscamos significado para Borges, decir que Eduard Grisebach era poeta y editor de las obras de Schopenahuer y también fue amigo personal de Borges.
 
ninive,10.02.2012
Yo voy a descansar este fin de semana. Me ocuparé del reto foro talleres.
El lunes les traigo la lengua de la mariposa.
Si proponen nuevos cuentos los tomaremos en consideración para más adelante.
 
cromatica,11.02.2012
Un poco largo pero interesantísimo: Las transformaciones de Piktor, de H. Hesse.
 
Gadeira,11.02.2012
Estupendos aportes chicos.

Excelente información justine. Borges bien pudo utilizar el apellido de su amigo personal para incluirlo en la obra. Tan solo cambio el nombre de Eduard por el de Johannes. Pues bien, mirad lo que he encontrado en Google: " El Borges anciano recordará con agradecimiento su comercio con la obra del poeta religioso alemán Angelus Silesius (pseudónimo de Johannes Scheffler, 1624-1677), doctor en filosofía y medicina."

Me pregunto, si ambos nombres fueron combinados por Borges para de alguna forma dar presencia a sus amigos en la obra. Observen que este último es alemán, idioma que por otra parte también aparece nombrado en el texto.

Con estas personas, posiblemente el autor mantuvo largas conversaciones filosóficas. ¿ Coincidencia? seguramente, pero ahí queda para que sigamos investigando.

Un abrazo.
 
musas-muertas,11.02.2012
Muy bueno Gadeira y Justine...excelente... nunca pense que se llegaria a un buen argumento para el nombre Johannes Grisebach... si bien es teoria y no podremos preguntarselo al autor, tengo la firme sensación de que es asi como surgio... con el nombre de uno y el apellido del otro... GENIAL!!!! Felicitaciones
 
Gadeira,11.02.2012
Gracias musas-muertas.

Por último también me pregunto si la gran metáfora es, que ese discípulo no es otro que el mismo Borges en su búsqueda incancansable de dios. Apunta María Kodama, que Borges se pasó toda su vida en la búsqueda de dios. Y añade: "una búsqueda de dios en lugares donde sabía que no iba a encontrarlo"

Ha sido un placer chicos. Nos vemos en "La lengua de la mariposa"
 
leobrizuela,11.02.2012
Me pregunto si el tal Johannes Grisebach, tomado literalmente, no será un anagrama. Quien tenga habilidades en desentrañarlo, que recoja el guante.
 
musas-muertas,11.02.2012
leobrizuela.... tengo problemas de cintura... no me puedo agachar a recojer el "guante" (cero habilidades para los anagramas)
Slds
Gustavo
 
justine,11.02.2012
Frase elegida por Borges del Peregrino querubínico de Johannes Scheffler, 1624-1677 (Angelus silesius) para definir la poesía:
Die Rose ist ohne warum; Sie blühet, weil Sie blühet... La rosa es sin por qué, florece porque florece...
 
ladanny,11.02.2012
Siento que no pude participar antes.Voy a leer los comentarios recién después de hacer el mío. Espero que no sea repetitivo.

Cuando leí "La rosa de Paracelso" me sentí transportada a la Edad Media, por la forma tan especial cómo está escrito ese cuento. Convertir la piedra en oro, era la busquéda desesperada de los alquimistas, fundadores indirectos de la Química.
Paracelso está viejo, sus alambiques y atanores polvorientos y pide,aunque reniega de la fé cristiana, que Dios le envíe un discípulo, ya que era mucho más que solo un alquimista,para transmitirle sus conocimientos.
Y llega un joven, que quiere serlo. Al rogarle que le enseñe el camino a la Piedra, la contestación del maestro me hizo recordar el Zen.
" Cada paso en la búsqueda es el camino, es la meta."
Pero el joven lleva en la mano una rosa, que inquieta a Paracelso;después de discutir con el maestro,tira la rosa al fuego de la chimenea. Pide la palabra mágica para que vuelva a ser una rosa. Ya no son los alambiques, dice Paracelso,es la Palabra que enseña la Cábala la que sabe todo.
Y aquí recuerdo el famoso poema de Borges sobre el Golem de Praga. Porque también en Praga el Rey Leopoldo II llamó a todos los alquimistas para que le enseñaran como convertir la Piedra en oro.
El final del cuento me deslumbró: el discípulo se retira avergonzado por su incredulidad,y ya solo,Paracelso toma un puñado de ceniza, murmura una palabra en voz baja y la Rosa resurge.

Pienso que sólo Borges con su dominio del Verbo, pudo escribir este cuento.


 
justine,11.02.2012
El Peregrino querubínico fue considerada la obra mística más importante de la época.
 
divinaluna,11.02.2012
He gozado del cuento y de los comentarios de mis compañeros, màs instruidos que yo en estas cuestiones. Mi opinión es que Borges se ha enmascarado en el personaje de Paracelso a fin de hacer del lector un discipulo que llegue a custionarlo como maestro, utilizando la alquimia de sus conocimientos de ocultismo y mostrándolos velados, en una verdad histórica aparente. Ante las dudas y preguntas, deja a su discípulo sin "la mágica palabra de vida", para que éste sea capaz de buscarla en su interior. La rosa que renace es el conocimiento del maestro , oculto ante la ignorancia pertinaz el aprendiz
 
ninive,12.02.2012
SAGITARION deja en mi libro de visita, este interesante enfoque para la
lectura.


"Me parece encontrar en ese texto de Borges una gran carga de significados
masónicos. Los que conocemos el arte de la masonería,
reconocemos a Borges como un iniciado en él, aunque no hay prueba
fehaciente de que el gran escritor hubiera pertenecido a alguna
lógia masónica. Quienes conocen su biografía, han
encontrado una gran relación entre el escritor de referencia con
masones de varios orientes, latitudes para los néofitos. En Google
se da fe de ello. Obviamente, por ser la masonería y sus
enseñanzas de una secresía que en la actualidad ha transitado
a la discreción, me impide hacer una interpretación
pública del significado que le encuentro a este texto de Borges
desde la perspectiva del conocimiento masón. Simplemente, puedo
decirle que es deliciosamente aleccionador. Aclarando desde luego, que
todos los comentarios expuestos por los compañeros cuenteros son
dignos de elogios, especialmente el de sara_eliana, cuentera de mis
preferencias, así como divinaluna de toda mi admiración; la
misma que usted me merece por su dedicación a esta Página
azúl.
Con mi respetuoso saludo."


 
ELCLUBDELAPAGINAAZUL,12.02.2012
El club agradece a cromática su propuesta que se suma a las ya aceptadas

Cuentos propuestos para futuras lecturas en círculo de lectura foro Crítica

La lengua de las mariposas de Manuel Rivas (ninive)

Patrón de Abelardo Castillo (Leobrizuela)

El gato negro Edgard Allan Poe, (Hippie)

Un canario como regalo E. Hemingway (divinaluna)

Nadie encendía las lámparas de Felisberto Hernández (LADANNY)

un cuento Navideño Truman Capote(filiberto

Las transformaciones de Pikton de Hermann Hesse (cromática)
 
sara_eliana,12.02.2012
Hemos leído y analizado el barroco americano en Carpentier, con esa proliferación apabullante de palabras como sistema básico de escritura, que hasta ha sido criticado por algunos lectores como pesado y cansador. La palabra en Borges, en cambio, es de una mesura exquisita, breve, concisa, precisa. Pero no por ello es menos barroca, dado que la proliferación no se da en el significante o marcas textuales sino en el significado y los múltiples referentes que aporta cada lector. Dicho de otro modo, cada palabra se multiplica y se abre como un abanico de posibilidades casi hasta el infinito.

Si consideramos “La rosa de Paracelso” como un universo de ficción particular surgido a fines del Siglo XX, sabemos que no necesariamente el personaje se relaciona con el científico medieval. Pero para cualquier lector medianamente informado, es inevitable hacer la asociación y tomar el buscador –antes lo hubiera hecho con un diccionario en papel- para llegar ya no al personaje de ficción sino a la persona real, que es suizo y se llama Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, o Theophrastus Bombast von Hohenheim, conocido como Paracelso o Teofrasto Paracelso, de Paracelsus en latín, que significa “semejante a Celso”, médico enciclopedista romano del Siglo l llamado Aulo Cornelio Celso, pero también lleva al lector a Celso, filósofo griego del siglo II cuya obra se conoce, principalmente, por sus características anticristianas. Acordarán conmigo en que el procedimiento no puede ser más barroco.

Son bien estudiados los mecanismos de verosimilitud en que Borges basa sus cuentos, para dar a la ficción esos “toques” de realidad que trasladan al lector al mundo real, y a mi entender, en definitiva terminan borrando esa línea de separación que se ha intentado construir desde la teoría entre realidad y ficción. Dicen mis ancestros mapuche, pueblo originario de América, “todo lo que se cuenta, existió”; una definición tan sencilla como compleja –bien barroca también- que implica una cosmovisión amplia y holística, en la que este autor podría inscribirse con toda comodidad. No puede ser más barroco, ya que este movimiento se caracterizó por la integración de las partes en el todo.

¿Qué pasa, entonces, con las nominaciones en función de la cábala y el ocultismo? Es una lectura muy personal, pero yo creo que tanto están reconocidas y aplicadas como negadas, también el oxímoron y la ironía son procedimientos comunes en la prosa de Borges. Recordemos que para 1983, época en la que emerge este cuento, la cábala ya había pasado por diferentes formas de definición y conceptualización, las que a mi entender, están presentes en el cuento:

1 – Para la cábala, los nombres son de fundamental importancia. Los compañeros y compañeras señalaron más arriba los procedimientos con el nombre del discípulo y ahora analizamos el nombre del maestro. Los nombres de los personajes son tan múltiples que prácticamente quedan anónimos.

2- La antigua cábala no incluía el Pentateuco, sin embargo ya se ha señalado la alusión a Moisés, para mí muy clara, que se puede leer en el cuento. Y cuando decimos “Moisés” no es simplemente la figura bíblica sino que es ésta más todo lo que cultural y religiosamente implica, al lector de Borges.

3- El solo hecho de nombrar la cábala, ya sumerge al lector en un universo en el que convive lo real con lo religioso y místico. Pero las visiones más actualizadas de esta disciplina son mucho más amplias. Dice Wikipedia:

“La Cábala es mucho más que un sistema filosófico intelectualmente convincente. Es una descripción precisa de la naturaleza entrelazada entre la realidad espiritual y la física; y es un compendio total de métodos poderosos, a la vez que prácticos, para lograr objetivos dignos dentro de esas realidades. Dicho de manera simple, la Cábala da las herramientas que se necesitan para obtener felicidad, plenitud y para llevar la Luz del Creador a la vida propia. Es la manera de alcanzar la paz y la alegría que todo ser humano desea y merece, en la más profunda esencia de su ser.”

Ustedes me dirán que no se puede hablar de algo tan serio a nivel de Wikipedia y tendrán razón. Yo lamento no saber más sobre el tema, y la verdad es que la información que se encuentra no es demasiado amplia y para mí tampoco es clara. Total coincidencia con el cuento.

Se podría seguir con otros detalles del texto que nos ocupa. Borges reconoce y aplica antiguos conceptos, procedimientos, creencias y ahí mismo los destruye, o bien, deja a juicio del lector la decisión de incluirlos o no en su interpretación. Inversión semántica en el conocimiento del contexto, es una definición de “ironía”; inclusión de opuestos en una misma expresión, una definición de “oxímoron”. Estas dos figuras retóricas constituyen, a mi entender, la crema y nata del universo ficcional de Borges. Y en ese camino, nada queda fuera del plato. Muy … pero muy barroco.


saludos, y buena semana para todos

 
sara_eliana,12.02.2012

Mi sugerencia:

"El trino del diablo" de Daniel Moyano


 
sara_eliana,12.02.2012

Bueno ... después que lo sugerí, no lo pude encontrar en la web. En caso de que interese, veré de escanearlo y poner el archivo a disposición.



 
divinaluna,12.02.2012
Ninive: me agrada el lenguaje de las mariposas
 
divinaluna,12.02.2012
Perdón: es La lengua de las mariposas
 
granada,20.02.2012
No sé si mi comentario está fuera de fecha y lugar. Me declaro admiradora de Paracelso. El posiblemente buscaba la alquimia en la esencia del ser humano, la transformación mediante la palabra y el camino recorrido, más que la química de los metales. Es posible que Borges lo supiera de ahí qué destruyera la rosa y la reinventara mediante la palabra y el acto de fé en las cenizas.
 



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