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Inicio / Cuenteros Locales / Lorca (ferdinand) - [U:ferdinand] 

nacido el 27 de septiembre de 1977. Actualmente vivo en Viedma (Río Negro, Argentina) y tengo una casa de libros. Muchos de los cuentos que tengo en este sitio forman parte de un libro que ya he publicado que se llama: De profundis dominus. Otros, están en un volumen llamado Infierno que todavía no he publicado.
Los invito a leerlos y espero sugerencias.

Infierno.

Borges notó que el infierno interesa más a quienes niegan rotundamente su existencia que a quienes se empeñan en imponerlo. Es probable que así sea. A un servidor le interesa cualquier tipo de infierno. Sea mental o in loco reali, el infierno es siempre el motor del hombre. ¿No fue Rimbaud acaso quien pasó Una Temporada en el Infierno? ¿No se dice que Los cantos de Maldoror fueron dictados al Conde de Lautréamont desde las mismísimas entrañas del Infierno? Los vampiros son –así lo quiere Bram Stoker– criaturas infernales. La bomba lanzada a Hiroshima nos mostró qué es el Infierno. La finitud del hombre es un asunto infernal. Eso que los doctos llaman literatura de evasión es el Infierno. El mundo de Dante, o el de Hesíodo… todo parece ser el Infierno. ¡Qué lugar! Allí descansa la música de Black Sabbath, allí está la Paranoia. Los muertos vivientes no pueden venir si no del Infierno.
Un autor que desconozco escribió: “A todos los hombres les espera o el castigo o el premio. Esto es, o el Infierno o el Paraíso; pero se me ocurre que en la eternidad, lo mejor es el tormento del primero, de lo contrario, ¡el hastío señores!”
No obstante, Kenshiro escribió alguna vez que el Infierno no debería ser un lugar de castigo, sino todo lo contrario, es decir, un foro en el cual se premiara a sus residentes. La cuestión, según el escritor japonés, es que el Adversario (Satanás) nunca debería doblegarse ante los designios de Dios. Así, si un hombre fue malvado en vida, según las leyes divinas, el Diablo no debería hacer otra cosa que premiarlo. Esto es a muy grandes rasgos el pensamiento de Kenshiro, y un servidor cree que es probable que tenga razón, pero desperdiciar un concepto de melancolía tan sublime como lo es el castigo eterno, significaría la perdida de un excelente recurso literario. Así, no existiría el infinito esfuerzo de Sísifo o el hambre constante del impío Tántalo. Basta con recorrer los círculos infernales de Dante para corroborar la idea, basta con imaginar a Mahoma con el torso abierto o esas cabezas humanas devorándose unas a otras. Hesíodo ubica en el Tártaro –terrible lugar– a los gigantes insurrectos que se atrevieron a desafiar el poder de Zeus.
Alejandro Dolina escribía que el infierno debe ser un lugar chico, donde todos sus residentes estén amontonados. Aseguraba que el peor castigo debe ser la eternidad sin privacidad, puesto que la privacidad implica libertad. Posteriormente –en otro texto– el escritor reflexiona sobre la idea de un infierno después del infierno, lo cito: “Hay más allá del infierno, otro infierno imprevisto y posterior. Durante un tiempo, el condenado se instala en el tormento, lo incorpora a sus hábitos y busca consuelo en la idea de que nada peor podrá ocurrirle. Es entonces cuando cae en otro infierno, el verdadero, cuyos sufrimientos son imposibles de comprender y de calcular.
El infierno como castigo por los pecados es, al menos, razonable. Uno arde en ríos de fuego pero atesora una convicción inevitablemente dichosa: el universo tiene un propósito ético; en algún lugar están los bienaventurados; en algún lugar está Dios.
El verdadero infierno es, antes que nada, injusto. Uno no sabe por qué está allí, ni cuáles son sus culpas, ni cuál es el Plan que está cumpliendo.
Infiernos benignos permiten conocer el camino para evitarlos.
Mucho peor es que cualquiera se salve y cualquiera se condene.
Ignorar las consecuencias de los propios actos, eso es el infierno.”
Sobran los argumentos para forjar la idea de que siempre es mejor el castigo. La naturaleza tiene –creo– un carácter irónico, pero por sobre todo tiene un instinto tiránico. La naturaleza da la vida y la quita cuando le place, sin consultarlo. Las Parcas cortan el hilo cuando se les antoja… eso es un asunto infernal, es éste el peor de los castigos, la total falta de participación en los dos momentos más cruciales –disculpen la vulgaridad– de la vida, esto es: nacimiento y muerte. El resto es aire.
Los elementos que conforman este sitio no hacen –eso espero– más que pensar en el infierno.

Posdata:
Estos textos no están ni cerca siquiera de ser los textos que quiero escribir, acaso estos nunca llegarán, más, tengo la certeza de ello. Esto también es el Infierno.


Bibliografía:
Diómedes némesis (Cuento, 822 palabras)
Diálogos (Guión, 555 palabras)
informe del espectro (Narración, 647 palabras)
Empresa enojosa (Cuento, 813 palabras)
Los Malditos (Cuento, 739 palabras)
La bestia humana (Poema, 570 palabras)
Los destinos (Cuento, 363 palabras)
Un partido del diablo (Cuento, 1012 palabras)
Súcubo (Cuento, 618 palabras)
¡Maten al vampiro! (Cuento, 1225 palabras)
Texto sobre vampiros (Ensayo, 1749 palabras)
Anatomía de un vampiro (Cuento, 1974 palabras)
Teodocio Fernández, editor (Cuento, 2726 palabras)
Dos símbolos (Cuento, 949 palabras)
con el sudor de tu rostro (Cuento, 516 palabras)
Una discusión teológica (Cuento, 745 palabras)
Sin adulaciones (Cuento, 1267 palabras)
Cuestión de suerte (Cuento, 548 palabras)
Herejía (Cuento, 1548 palabras)
Oportunidades (Cuento, 2497 palabras)
Versiones (Narración, 651 palabras)
Pablito (Narración, 500 palabras)
La bestia (Narración, 2371 palabras)
La bestia II (Narración, 1616 palabras)
La bestia III (Narración, 498 palabras)
El que busca encuentra (Cuento, 1985 palabras)
Competencia (Narración, 738 palabras)
Un exorcismo herético (Narración, 2375 palabras)
El mandato de anoche (Cuento, 1031 palabras)
Texto inconcluso de Kenshiro (Cuento, 817 palabras)
Única salida (Cuento, 584 palabras)
Las Kenningar (Cuento, 824 palabras)
El lejano (Cuento, 322 palabras)
Castigo insuficiente (Cuento, 341 palabras)
Un bello canto (Cuento, 447 palabras)
Círculo séptimo, aro segundo (Ensayo, 1656 palabras)
Sin explicación (Cuento, 690 palabras)
Ragnarok (Reflexión, 242 palabras)
Crisaor (Narración, 1633 palabras)
Infierno I, prefacio (Novela, 425 palabras)
Infierno II (Novela, 423 palabras)
Infierno III (Novela, 1396 palabras)
Infierno IV (Novela, 259 palabras)
Infierno V (Novela, 645 palabras)
La ética sin estética y viceversa (Ensayo, 724 palabras)
El horror sin nombre (Ensayo, 466 palabras)
El libro maldito (Ensayo, 509 palabras)
Ray Bradbury (Ensayo, 458 palabras)


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